miércoles, 18 de noviembre de 2009

* Emperatriz Catalina La Grande.

 

Catalina II La Grande, Emperatriz de Rusia. Obra de Virgilius Eriksen.

Catalina II La Grande, Emperatriz de Rusia. Obra de Virgilius Eriksen.

Aunque el poderío, la erudición y carisma   de la gran zarina Catalina II La Grande Rusia son indiscutibles, muchos historiadores machos suelen intentar el enlodamiento más total de su imagen dado que esta señora fue una eterna víctima de los flechados de un cupido cuyos desmanes precisamente celebramos hoy día de los enamorados.

Nacida como Sofía Augusta Federica un 21 de abril de 1729 en el seno de una familia principesca alemana, Catalina llegó a ser zarina por su desventurado matrimonio con Pedro III, el zar que sucedería a la emperatriz Elizabeth. la realidad es que Catalina-así se llamó desde que aceptó la fe ortodoxa rusa-al inicio no sintió ni odio ni amor por su consorte, ya que Elizabeth la escogió como esposa de su tarado sobrino con la esperanza de que Pedrito pudiera tener un heredero sano e inteligente, ya que Catalina no solo era bella, saludable y amable, sino también muy inteligente y hábil.

Catalina tendría que soportar más de 8 años de virginidad conyugal dado que Pedrito estaba loco, tarado, impotente y hasta estéril. Padecía de fimosis, lo cual le imposibilitaba copular. Dado que Pedro se mostraba reticente en cuanto a que le hicieran cirugía en el pene, Elizabeth-tan pragmática como su padre Pedro I- optó por conseguir que la hermosa Catalina saliera pipona aunque no fuera de Pedro. Elizabeth quería un heredero a toda costa, aunque el bebé por venir no tuviera una sola gota de sangre Romanov. Elizabeth le consiguió a Catalina un amante llamado Sergio Saltykov, que fue con quien perdió el virgo (el cual a esas alturas debe haber estado más tieso que el muro de Berlín). En 1754 por fin salió Catalina panzona de sus amores con Saltykov, y el resultado fue el nacimiento del odioso futuro Pablo I.

Elizabeth estaba tan feliz con el bebé que se lo quitó a Catalina poco después de su nacimiento, y para compensar a Catalina le obsequió un talego de mil rublos, (un platal entonces). Saltykov tras servir de real semental fue despachado a congelarse a Estocolmo en misión diplomática. En 1756 Catalina se encontraría al hombre que más la amaría entre todos los amantes que tuvo: el polaco de 24 años Estanislao Poniatowski. Este guapo conde había aparecido en San Petersburgo como ataché del embajador inglés. El conde estaba tan infatuado con Catalina que hasta se arriesgó a seguirla hasta Oraniembaum donde ella pasaba vacaciones al lado de su odioso maridazo Pedro.

Al enterarse Pedro que Poniatowski seguía a Catalina, ordenó que lo colgaran. Pero Catalina tuvo la sagacidad de apelar a Elizaveta Vorontsova-la amante de Pedro- para que éste revocara la sentencia. Finalmente, este percance tuvo un final feliz, y hasta hubo soireés de música y banquete presididos por Pedro y su concubina , sentados en la misma mesa con Catalina y su adorado Poniatowski...todo un ménage a quatre!El 9 de diciembre de 1758 Catalina parió a una niña que era de Poniatowski, pero Pedro la asumió como suya y se hizo gran jolgorio. Lástima que la bebé murió 4 meses después de haber nacido.

La emperatriz Elizabeth mandó nuevamente a Polonia a Poniatowski, dejando a Catalina como cúcala desarbolada. Catalina guardó fidelidad a su amante solo unos meses, ya que pronto conoció a Gregorio Grigorievich Orlov,un héroe de la batalla de Zorndorf en la cual recibió 3 heridas casi mortales. Era un Tarazándote con cara de ángel y cuerpo de Schwarzenegger, y aunque tenía amores con la salaz princesa Elena Kurakin, Catalina se lo llevó a la cama y hasta logró que Gregorio olvidara a su anterior amante. En abril de 1762 ella parió a un hijo de Gregorio, a quien luego se conocería como Alex Bobrinsky.

El 5 de enero de 1762 la emperatriz Elizabeth moriría dejando de heredero a Pedro como zar Pedro III. Catalina cada vez se acercaba más al trono, y poco después urdió un complot en compañía de su amante y 3 hermanos de éste para deponer a Pedro. Al dar el golpe contra su propio marido, Pedro III aulló que por favor le dejaran conservar a su perro, a su sirviente negro, a Elizaveta y la vida. A final no se quedó nada, tras haberse montado Catalina en su corcel con uniforme militar, fue ella quien fue ungida emperatriz de Rusia y Pedro murió asesinado.

El Palacio de Verano de San Petersburgo Rusia

              El palacio de verano de san Petersburgo, Rusia

Si ella misma lo mandó a matar nadie puede decir, siendo éste uno de los enigmas de la historia. Aunque Gregorio le ayudó a Catalina a obtener el trono-y moriría loco afirmando que el fantasma sangrante del asesinado Pedro lo seguía- Catalina nunca quiso casarse con su brioso amante, a pesar de que le tuvo dos hijos. Gregorio tampoco le guardó fidelidad, y Catalina acabó por desecharlo tras aguantarlo por diez años después de subir al trono. Tras la salida de Gregorio de su vida, Catalina tuvo un breve devaneo con Alexis Vassilchik, pero en 1774 lo reemplazó con el oficial de caballería Gregorio Alexandrovich Potemkin. El primer encuentro entre Catalina y Potemkin se dio cuando éste le obsequió su insignia de la espada para que la de ella estuviera completa.

Potemkin era un ex candidato para el sacerdocio y un hombre erudito. Guapo y musculoso, era incansable como amante... lástima que perdería un ojo en un bochinche de cantina con los hermanos Orlov! Potemkin le propuso matrimonio a Catalina, pero ella no lo aceptó, aunque no faltan quienes juran que se matrimoniaron en secreto. Lo cierto es que cuando la magia sexual se acabó, Potemkin se convirtió en el cabrón real al asignarse la innoble tarea de alcahuete (o sea el que le conseguía amantes a Catalina). En 1776 Pedro Zavadovsky entró a la alcoba de Catalina, pero fue sucedido por Simón Zorich entre 1777 y 1778.Iván Rimsky-Korsakov, el pícaro abuelo del compositor ruso Nicolás Rimsky Korsakov sucedió a Zorich, pero Catalina lo encontró en brazos de otra y les regaló una fastuosa boda.

Catalina habría de enamorarse plenamente de nuevo al conocer a Alexis Lanskoi en 1780. Bello, ágil, animalero como ella(recordemos las numerosas mascotas de Catalina), amante de los niños y dulce, este hombre era un dechado de virtudes y un gran erudito. Hasta los criados de la corte le querían, era benévolo con todos y el alma de las fiestas. Pero en 1784 Lanskoi moriría de una violenta afección estomacal que hizo que muchas malas lenguas con la mía a la cabeza ahora dijeran que Potemkin celoso lo hizo envenenar. Catalina creyó morirse de dolor tras la muerte de Lanskoi en sus brazos. Catalina le guardó fidelidad pa´ la memoria de Lanskoi por un año, pero luego se topó a Alexis Ermolov. Ermolov solo gozó de un año de los favores de la zarina, quizás porque a Potemkin le caía muy mal.

Fue suplantado por Alexis Mamonov, pero cuando éste se aburrió de Catalina (quien ya tenía 57 años) pidió permiso para casarse con la princesa Sherbatov. Catalina les dio una buena boda y los despachó cargados de regalos. El último amorcito de Catalina sería el hermosísimo teniente de caballería Platón Zubov, quien le duró desde 1786 hasta que ella murió. Catalina lo terminó de educar, le llamaba «jilguero» y acabó por tratarlo casi como a un hijo. En 1796, Catalina moriría de un ataque mientras se duchaba, y Zubov lloró más que las cataratas del Niágara en su funeral.

 

Arte Universal e Historia Rusa en el Museo Hermitage de San Petersburgo
Posted by ariel August 4, 2009

La fascinante ciudad de San Petersburgo, otrora capital del Imperio Ruso, ubicada en el extremo Oeste de Rusia, junto al Mar Báltico ha sido sin duda gran protagonista de la historia no sólo de su país sino del mundo. De la pompa de la época de los zares, pasando por los años del Régimen Comunista, atravesando guerras y asedios, hoy día la ciudad nos ofrece una de las colecciones de arte más importantes del globo en el Museo Hermitage.                          

El origen de este maravilloso lugar data del siglo XVIII, cuando la Emperatriz Isabel ordenó la construcción de lo que se dio en llamar el “Palacio de Invierno“, residencia oficial para los zares rusos hasta la caída de la monarquía. El Palacio es realmente una destacadísima obra de arquitectura de estilo barroco, con una superficie de 22.000 metros cuadrados que forma parte de un gran conjunto arquitectónico. Su exquisita y elegante fachada tiene una ornamentación suntuosa en la que se destacan blancas columnas y estatuas, sobre las paredes verde agua y las molduras doradas.

Cuando atravesamos la entrada de este asombroso palacio podemos ver que el interior desborda de lujo también. Hay esculturas, mármoles y finas columnas por doquier, en un sin fin de salones decorados alternando el estilo barroco ruso y el neoclásico, entre los que encontramos la famosa “Escalera de San Jorge” y el Salón del Trono.

Fue la emperatriz Catalina la Grande quien -en 1764- comenzó a adquirir gran cantidad de obras de arte, joyas y libros de gran valor, y esta labor fue continuada por sus sucesores en el trono hasta que -a mediados del siglo XIX- Nicolás I convirtió el Hermitage en un museo imperial, al que principalmente podían acceder las clases acomodadas. Luego de la Revolución Rusa, el museo pasó a ser Estatal y de entrada gratuita.

Actualmente el museo Hermitage se extiende desde el Palacio de Invierno a otros cuatro edificios conectados entre sí que en total suman nada menos que 23 km de galerías. Semejante extensión es ocupada por la impresionante cifra de 3.000.000 de piezas (una de las colecciones más grandes del mundo) de joyas, porcelanas, objetos de platería y orfebrería, artefactos arqueológicos, armas, colecciones de numismática, muebles, esculturas y cuadros de todas las épocas y de todo el mundo. Vale hacer una mención aparte respecto de la pintura, ya que el Hermitage conserva obras de los artistas más importantes de la historia: Da vinci, Rafael, Miguel Ángel, Ticiano, Rubens, Van Dyck, Rembrandt, Picasso, Matisse, Van Gogh, entre tantos otros.

Una visita inagotable e imperdible para experimentar el esplendor del imperio Ruso y al mismo tiempo admirar estos maravillosos tesoros de la cultura universal.

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                 Collar de 66 perlas, de Catalina La Grande

Catalina la grande (Romanoff

                      Catalina la grande (Romanoff)

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    Catalina La Grande. La Emperatriz de Rusia por excelencia

ADEREZO DE ESMERALDAS Y DIAMANTES DE CATALINA LA GRANDE DE RUSIA

   Aderezo de Esmeraldas y diamantes de Catalina la Grande de Rusia.Museo Hermitage

Arte Universal e Historia Rusa en el Museo Hermitage de San Petersburgo
Posted by ariel August 4, 2009

La fascinante ciudad de San Petersburgo, otrora capital del Imperio Ruso, ubicada en el extremo Oeste de Rusia, junto al Mar Báltico ha sido sin duda gran protagonista de la historia no sólo de su país sino del mundo. De la pompa de la época de los zares, pasando por los años del Régimen Comunista, atravesando guerras y asedios, hoy día la ciudad nos ofrece una de las colecciones de arte más importantes del globo en el Museo Hermitage.

Interior Museo Hermitage, San Petersburgo

              Interior Museo Hermitage, San Petersburgo.

El origen de este maravilloso lugar data del siglo XVIII, cuando la Emperatriz Isabel ordenó la construcción de lo que se dio en llamar el “Palacio de Invierno“, residencia oficial para los zares rusos hasta la caida de la monarquía. El Palacio es realmente una destacadísima obra de arquitectura de estilo barroco, con una superficie de 22.000 metros cuadrados que forma parte de un gran conjunto arquitectónico. Su exquisita y elegante fachada tiene una ornamentación suntuosa en la que se destacan blancas columnas y estatuas, sobre las paredes verde agua y las molduras doradas.

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           Jardines de palacio de Catalina,San Pestesburgo

Cuando atravesamos la entrada de este asombroso palacio podemos ver que el interior desborda de lujo también. Hay esculturas, mármoles y finas columnas por doquier, en un sin fin de salones decorados alternando el estilo barroco ruso y el neoclásico, entre los que encontramos la famosa “Escalera de San Jorge” y el Salón del Trono.

Una visita inagotable e imperdible para experimentar el esplendor del imperio Ruso y al mismo tiempo admirar estos maravillosos tesoros de la cultura universal.

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El conde Grigori Grogorievich Orlov deseaba reconquistar a Catalina II de Rusia y le regaló un enorme diamante de 200 quilates mismo que ella deseaba. Como era de esperarse la emperatriz lo aceptó y mandó a montarlo en el Cetro Imperial que se había elaborado en 1784. El diamante Orlov, como ella lo bautizó, quedó mirando hacia delante y sobre éste descansa una gran águila doble con las armas de Rusia.

Placas enjoyada y esmaltada de la orden de San Andrés

      Placa enjoyada y esmaltada de la Orden de San Andrés.

Collar y veneras esmaltados de la Orden de San Andres

Collar y veneras esmaltados de la orden de San Andrés.

Durante la II guerra mundial en uno de los palacios de Tsárskoye Selo, un grupo de soldados soviéticos encontraron una habitación decorada en un estilo erótico franca. Según los testigos, uno de los muros fue totalmente colgado con falos de madera de diferentes formas, una gama de sillas, escritorios y pantallas todas decoradas con imágenes pornográficas que complementa el aspecto entero. Los soldados no saquean nada ni destruir nada allí, por el contrario, hicieron una docena de fotografías documentales.

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La inusual estancia causó tal conmoción en los soldados que, lejos de causar cualquier daño en ella, decidieron tomar una docena de fotografías de su interior. Por desgracia, algunas de las imágenes se perdieron durante la contienda, aunque unas pocas han sobrevivido hasta nuestros días y han permitido que expertos del Museo del Hermitage hayan confirmado su existencia.

De hecho, la colección de arte erótico de la familia imperial Romanov era conocida desde comienzo del siglo XX y fue catalogada en los años 30, aunque nunca llegó a mostrarse al público, antes de que gran parte de ella desapareciera hacia 1950.

Se cuenta que requería los favores de sus amantes hasta seis veces por día e incluso contaba con una media de 21 hombres a su disposición de forma fija, siendo 80 el número total de jóvenes que podían pasar en un año por su alcoba. Siendo ya viuda salió de la corte para dar a luz a un hijo ilegítimo, Aleksei Bobrinskói, engendrado por Grigori Orlov. Y su último amante fue el príncipe Zúbov, el cuál tenía 40 años menos que ella.

En lo que respecta a la relación de Catalina la Grande con el sexo, la leyenda cuenta que falleció mientras era penetrada por un caballo. Sin embargo, la realidad es que sufrió un ataque de apoplejía fulminante. Un extraño final para una mujer con una vida apasionante.

 

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