domingo, 17 de enero de 2010

* Catalina Parr

 

                           Reina consorte de Inglaterra

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   Fue la última de las seis esposas de Enrique VIII de Inglaterra.
Catalina Parr nació alrededor del año 1512 en Great Kimble, Buckinghamshire, o en Blackfriars, Londres, siendo una de los 3 hijos de Sir Tomás Parr y de Matilda Green.

Durante su tercer matrimonio, fue reina consorte de Inglaterra desde 1543 hasta 1547, y la primera reina consorte de Irlanda; luego la reina viuda de Inglaterra. Tiene un puesto especial en la historia ya que es la Reina de Inglaterra que más veces ha contraído matrimonio, con cuatro maridos.

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                                    Sir Tomás Parr (padre)

Catalina Parr nació en el castillo de Kendal en Westmorland, Inglaterra, donde sus antepasados habían residido desde el siglo XIV. Otros lugares de nacimiento que se han sugerido son: Great Kimble, Buckinghamshire, o en Blackfriars, Londres. Era la hija mayor de Sir Tomás Parr, de Horton House, Northamptonshire, descendiente del rey Eduardo III, y de quien de soltera se llamó Matilda Green (6 de abril de 1495  hija de Sir Tomás Green, de Greens Norton, Northamptonshire. Tuvo un hermano más joven, Guillermo Parr más tarde primer marqués de Northampton, y una hermana, Ana, más tarde condesa de Pembroke. Sir Thomas fue Sheriff de Northamptonshire, Master of the Wards y Comptroller del rey Enrique VIII. Su madre, Lady Parr, fue miembro del séquito de Catalina de Aragón.

A los 15 años, en 1527, Catalina contrajo matrimonio con Lord Eduardo Borough, que falleció en 1529. Alrededor del año 1533 se casó nuevamente con John Neville, Lord Latimer, el cual murió en 1542. Tras su muerte, la rica viuda empezó una relación con Thomas Seymour -luego primer Barón de Sudeley-, que era hermano de la reina Juana Seymour, pero el rey Enrique VIII se encaprichó con Catalina -desde el momento en que la conoció cuando fue a pedir piedad por la mujer de su hermano, acusada (con pruebas) de adulterio- y fue obligada a aceptar su proposición de matrimonio.

 

El matrimonio entre Catalina y Enrique VIII se celebró el 12 de julio de 1543 en el palacio de Hampton Court. Como reina, Catalina fue en parte responsable de la reconciliación de Enrique con sus hijas, María e Isabel. Tuvo también una buena relación con el príncipe Eduardo, futuro rey Eduardo VI. 225px-Hans_Holbein,_the_Younger,_Around_1497-1543_-_Portrait_of_Henry_VIII_of_England_-_Google_Art_Project

Se dice de ella que tenía un carácter fuerte y una notable dignidad, que influyeron de forma importante en su hijastra, Isabel.

Después de la muerte de Enrique VIII (28 de enero de 1547), Catalina se pudo finalmente casar con su antiguo amante, Thomas Seymour, celebrándose su boda el 7 de abril de ese mismo año, pero su felicidad duró muy poco. Primero por las serias desavenencias con la esposa de su cuñado, Ana Stanhope y luego por la acusación a su esposo de haber abusado de la adolescente princesa Isabel mientras residía en su mansión. Catalina, que no había tenido hijos de ninguno de sus anteriores matrimonios, quedó embarazada.

Murió por complicaciones en el parto el 7 de septiembre de 1548, en el castillo de Sudeley, en Gloucestershire, donde fue sepultada. Su única hija, María, nacida el 30 de agosto, no le sobrevivió demasiados años. Su padre, Tomás Seymour, fue salvaje y cruelmente ejecutado antes de que la pequeña cumpliera un año de edad (10 de marzo de 1549). La niña fue entregada a la duquesa de Suffolk, la cual dirigía un orfanato. No se tienen más noticias de ella después del año 1550, por lo que los historiadores asumen que murió en esa fecha, con apenas 2 años de edad.

En 1782 un caballero con el nombre John Lucas descubrió el ataúd de la reina Catalina entre las ruinas del castillo de Sudeley. Abrió el féretro y observó que el cuerpo, después de 234 años, estaba en un sorprendente estado de conservación. Tras tomar unos cuantos mechones del cabello de la reina, cerró de nuevo el ataúd y lo devolvió a su tumba. El féretro se abrió en repetidas ocasiones en los siguientes diez años. Cuando el ataúd se abrió de nuevo de forma oficial en 1817 no quedaba nada más que restos de un esqueleto. En aquella época el ataúd fue movido a la tumba de Lord Chandos, cuya familia poseyó el castillo en aquel tiempo. En años posteriores la capilla fue reconstruida por Sir Juan Scott, erigiéndose entonces un altar-tumba apropiado para la reina Catalina.

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