domingo, 31 de enero de 2010

* Mariana de Austria

                          Reina consorte de España.

mariana-de-austria-de-velazquezMariana de Austria

Nacimiento 23 de diciembre de 1634,en el Palacio Imperial de Hofburg (Viena), Austria, falleció el 16 de mayo 1696 (61 años) en el Palacio de Uceda (Madrid) sus restos descansan en la cripta Real del Monasterio de el Escorial.

Esta archiduquesa de la Casa de Habsburgo, hija del emperador austriaco Fernando III, se convirtió muy joven en la segunda esposa de su tío, Felipe IV de España (1649). Dio a luz cinco hijos, pero sólo uno de los varones sobrevivió, el que reinaría con el nombre de Carlos II (nacido en 1661).
Mariana era hija del emperador Fernando III de Alemania y de la infanta María Ana de España, hija a su vez del rey Felipe III de España. Desde niña estuvo comprometida con su primo Baltasar Carlos, Príncipe de Asturias, pero al morir éste inesperadamente joven en 1646, el rey Felipe IV de España, viudo tras la muerte de su primera esposa, Isabel de Francia se ofreció como novio de la joven archiduquesa austríaca.

Felipe IV rey de España

Retrato de Don Felipe IV de Austria (1605-1665), Rey de las Españas de 1621 a 1665.

Mariana de Austria llegó a Navalcarnero el 7 de octubre de 1649, donde se ratificó la boda que se había celebrado en Viena meses atrás por poderes, pasaron la noche de bodas en El Escorial. El Rey tenía cuarenta y tres años y la Reina, quince. Era un matrimonio desigual y no solo por razones de edad. La imagen que ofrecería aquella juvenil reina contrasta con la que tomaría más tarde y que es la que ha llegado hasta nosotros: era graciosa, alegre y estaba llena de vida. Los españoles la recibieron con alegría desbordante, conscientes de que iba a sacrificar su juventud al lado de un hombre que le triplicaba en edad y de que tenía una misión de suma importancia: proporcionar un heredero a una corona en cuyos extensos dominios seguía sin ponerse el Sol. Esa imagen se deterioró con el paso del tiempo, hasta convertirse en una figura impopular. El transcurso de los años transformaría su alegría y vivacidad en actitudes adustas y sombrías.

La joven reina quedó muy pronto embarazada y dio a luz en julio de 1651. Sin embargo, hubo un decepción general cuando se supo que la criatura que había venido al mundo era una niña, la infanta Margarita Teresa de España. El problema de la sucesión, que había sido el móvil principal del matrimonio, no estaba resuelto. El posparto resultó complicado y la salud de la Reina quedó seriamente quebrantada. Por la corte corrió la voz de que su majestad no podría tener nuevos embarazos y el rumor pareció confirmarse cuando se observó que pasaban los meses y la Reina no quedaba nuevamente embarazada. Mariana de Austria entró en una fase de tristeza y melancolía, mientras Felipe IV mostraba una creciente preocupación al ver que no llegaba el heredero. Empezaron a organizarse frecuentes rogativas y otros actos religiosos implorando la sucesión.

Felipe IV se mostraba solícito con la Reina y abundaron en él los detalles de ternura. Por fin llegó un embarazo y el 7 de diciembre de 1655 la Reina daba a luz por segunda vez. Las expectativas creadas sufrieron una nueva decepción porque otra vez nació una niña. Además, la recién nacida era epiléptica y solo vivió quince días.

Ante esta situación las Cortes elevaron al Rey una petición solicitándole que nombrase sucesora a su hija, habida de su anterior matrimonio, la infanta María Teresa, que contaba diecisiete años. Felipe IV se negó porque hubiera supuesto un duro golpe para su esposa que pronto quedó nuevamente embarazada. Todos albergaron la ilusión de que llegaría el ansiado heredero, pero el nuevo parto, que tuvo lugar en agosto de 1656, fue prematuro y se trataba de una niña, que murió el mismo día.

La corte madrileña se convirtió en un hervidero de comentarios, de rumores, de opiniones... Mientras se insistía en la necesidad de que el Rey nombrase heredero, muchos apuntaban maliciosamente que aquella situación era consecuencia del castigo divino por los pecados del soberano. Un nuevo embarazo acabó con los rumores y generó la consiguiente expectación. El parto se produjo el 20 de noviembre de 1657 y, por fin, nació un varón que fue bautizado como Felipe Próspero. Todo eran fiestas y celebraciones. El Rey estaba pletórico y su esposa sonreía por primera vez en mucho tiempo.

En los años siguientes Mariana de Austria tuvo nuevos alumbramientos. A finales de 1658 nació otro niño que fue bautizado con el nombre de Fernando, pero murió a los seis meses. Para más desgracia, cuando la Reina se encontraba otra vez a punto de dar a luz, el 1 de noviembre de 1661 fallecía el heredero a la corona. La general consternación se combinaba con la esperanza- mezclada inevitablemente con gran angustia- en el nuevo alumbramiento. Mariana de Austria dio a luz otro niño el 6 de aquel mismo mes. A pesar de que la propaganda oficial se deshacía en elogios acerca de la salud y hermosura del recién nacido, la verdad era que el heredero era una ruina física, a la que costaría mucho trabajo sacar adelante.

Al fallecer su esposo en 1665, Mariana se convirtió en regente del reino durante la minoría de edad de su hijo. Figura más que influyente en su gobierno habría de ser su confesor, el padre Juan Everardo Nithard, que encontró la fuerte oposición de Don Juan José de Austria, único hijo natural reconocido de Felipe IV y enemigo acérrimo de Mariana.

España se vio involucrada al poco tiempo en la guerra de Devolución (1667-1668) con Luis XIV de Francia, tras la que se firmó el tratado de la paz de Aquisgrán en 1668. Fernando de Valenzuela sustituyó a Nithard en el favor de la reina en 1673. Sin embargo, aquel mismo año Mariana sufrió un rudo golpe al recibir la noticia de la muerte de su hija, la emperatriz Margarita Teresa, en Viena. Dos años más tarde, en 1675 la regencia llegó a su fin a debido a la mayoría de edad de Carlos II, pero Mariana siguió influyendo bastante en su débil hijo, salvo durante el período comprendido de 1677, en que Juan José de Austria se hizo con el poder y la confinó en Toledo, hasta 1679, fecha de la muerte de éste.

Mariana de Austria, reina de España y segunda consorte de Don Felipe IV. Mariana de Austria, reina de España y segunda consorte de Don Felipe IV.

Sus últimos años fueron especialmente difíciles debido, entre otras cosas, a sus frecuentes peleas con su segunda nuera, Mariana de Neoburgo. Asimismo, la muerte de su nieta María Antonia de Austria, esposa del elector Maximiliano II Manuel de Baviera, en 1692 fue un terrible golpe para ella; sin embargo, el único hijo sobreviviente de la pareja, el príncipe José Fernando de Baviera, se convirtió en uno de los pocos consuelos que Mariana tuvo durante sus últimos años de vida. A principios de 1693 escribía desde el Palacio del Buen Retiro las siguientes palabras al elector Maximiliano Manuel acerca del pequeño José Fernando: "Quiera Dios conservarlo para consuelo de Vuestra Alteza y mío, porque llevo a ese niño dentro del corazón, por ser lo único que me ha quedado de mi hija."

Mariana como una viuda por Juan Carreño de Miranda.No mucho tiempo después, a Mariana se le diagnosticó cáncer de pecho. Ésta fue la causa de su muerte, ocurrida el 16 de mayo de 1696 en Madrid, "cuando las tinieblas cubrían por completo la luz de la luna". Un testigo, el Barón de Baumgarten, describió los sucesos en los siguientes términos:

Miércoles 16, a las doce menos cuarto de la noche, en el instante mismo en que se hacía más visible el eclipse de luna, falleció la Reina, en las casas de Uceda, donde vivía. A las cuatro de la mañana se abrió el testamento, y después se expuso el cadáver en el estrado. Al domingo siguiente lo trasladaron a El Escorial con la pompa de costumbre. Según pudo ver mucha gente, al sacar el cadáver de la caja mortuoria una paloma estuvo revoloteando buen rato. Una monja que ha servido en el cuarto de la Reina difunta, al tener noticia de su muerte, pidió un recuerdo de ella, y le dieron una de las camisas de noche de Su Majestad. Esta monja, paralítica desde que entró en el convento, metió la camisa en su cama, y a la mañana siguiente amaneció completamente curada.
Más de tres años después, durante el otoño de 1699 el embajador austríaco en Madrid, Conde Harrach, acompañó a los reyes a pasar una temporada en El Escorial y cuenta que, aprovechando la ocasión, se decidió cambiar algunos féretros de lugar. El rey Carlos II mandó que abrieran el féretro de su madre y poco tiempo después Harrach escribió una carta al emperador Leopoldo relatando lo que vio:

...estaba todo el cuerpo sin descomponerse y la carne de la cara y las manos tan intacta como si Su Majestad acabase de morir; todo el traje y el manto, que era de tafetán de seda, estaba en tan buen estado como si se hubiese acabado de hacer. Su Majestad el Rey en persona me instó a que lo mirase y tocase todo para que pudiese dar cuenta detallada a Vuestra Majestad Imperial. No se notaba tampoco el menor olor. Se estudian ahora todos los milagros que sucedieron a la muerte de Su Majestad, y me han asegurado que cuando Su Majestad se iba a morir pidió que no la abrieran ni embalsamaran. Pero como Su Majestad el Rey dispusiera que se hiciese y los médicos y cirujanos abriesen la camisa para hacer la operación, enrojeció súbitamente el rostro del cadáver, con lo cual se asustaron tanto los médicos y cirujanos, que cayeron de rodillas y pidieron a Su Majestad que los perdonara, porque lo habían hecho por orden del Rey, con lo que, después de abrirla, se volvió a poner pálida la cara.

Carlos II de Austria rey de España 1661 a 1700 Carlos II de Austria rey de España 1661 a 1700. Ultimo Austria español. Llamado el hechizado. Parece ser que los sucesivos matrimonios consanguíneos de la familia real produjeron tal degeneración que Carlos creció raquítico, enfermizo y de corta inteligencia, además de estéril, lo que acarreó un grave conflicto sucesorio, al morir sin descendencia y extinguirse así la rama española de los Austrias. Falleció a los 38 años

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1 comentarios:

nachoben 31 de diciembre de 2011, 13:36  

¿De qué manera podría ser ilustrado un pintor, con los grandes deseos de su Majestad la reina de agradar, para que este lienzo no se convirtiese en un pantano sin fondo?

http://diegovelazquez.webcindario.com/mariana.htm

Ella, la reina de España, ante la historia.

Un saludo.

 
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