*Tiaras,diademas y joyas de la realeza.
Desde tiempos inmemorables, las joyas han sido un complemento que han ido unidas a los monarcas y gente de mucho poder. Estas joyas (conseguidas “a veces” por medios de tesoros arrancados a otros países, y otras veces realizadas por encargo), han distinguido el poder de un reino, siendo la envidia de otros.
En ocasiones, servían cómo moneda de pago para las grandes cruzadas, a falta de fondos para poder realizarlas. Otras veces, sirvieron para sobornar a países enteros ante amenazas de invasión.
Muchas de estas joyas han pasado de generación en generación, sufriendo todo tipo de transformaciones y modificaciones.
Trasladándonos en la historia, llegamos hasta el reinado de Alfonso XII, donde las joyas cobran un gran protagonismo por parte de la Reina consorte.
La historia de estas piezas «las joyas de pasar» comienza con la venida a España de la reina Victoria Eugenia.

Su llegada a la corte madrileña supuso todo un cambio en las costumbres y tradiciones palatinas. La Princesa de Battenberg era titular de una dote de cierta entidad que, en lo referente sólo a joyas, ascendía a 1.147.286 pesetas con 40 céntimos, cifra importante para aquellas fechas. A esta cantidad habría que sumar las alhajas recibidas como regalo de bodas, efectuado por parte de Don Alfonso XIII, y que, según tasación realizada en 1906, con ocasión de sus esponsales, ascendían a 1.158.000 pesetas. La suma total de más de 2.300.000 pesetas era verdaderamente astronómica: teniendo en cuenta que el sueldo anual de un alto cargo palatino de aquellos años ascendía a tres mil pesetas, las joyas de Doña Victoria Eugenia equivalían al trabajo de un año de mil funcionarios de esta índole.

Entre las alhajas que le regaló Alfonso XIII, las piezas son enormemente representativas, y muchas de ellas alcanzaron fama internacional. Son:
–Una pequeña corona real, completa, obra de Cartier, valorada en 130.000 pesetas, de 7,5 centímetros de diámetro en su base. En la parte baja lucía cuatro esmeraldas rectangulares, cuatro rubíes y ocho brillantes de regular tamaño y ocho ornamentos de brillantes más pequeños. De la base se elevaban ocho florones de los que partían otras tantas diademas que se unían en un orbe rematado con una cruz, todo ello cuajado de brillantes. Es la que porta la Reina en el cuadro de Comba que durante años se conservó en el Palacio Real de Madrid, y que refleja una de las recepciones celebradas en ese Alcázar con motivo de las nupcias. En los años siguientes, la Reina Victoria solía utilizarla en las ceremonias de apertura de Cortes y con ella se retrató en un conocido lienzo de Álvarez de Sotomayor.
Al rey Alfonso XIII de España le gustaba regalar joyas a su esposa la reina Victoria Eugenia de España. Su colección era soberbia.
En 1904 le regalo una tiara hecha por el entonces joyero real Ansorena. Era de estilo guirnalda y con perlas. Más tarde las perlas fueron reemplazadas por aguamarinas que le gustaban más a la Reina. Más adelante (1935) Cartier hizo a juego un collar y un broche y fue regalado a su hija la infanta Beatriz (1909-2002).
Durante el año 1950 la tiara fue transformada y así quedó. En Atenas (boda del rey Juan Carlos 1962) utilizó la tiara sin las aguamarinas. Utilizó la tiara completa en Portugal en 1967 en la boda de la infanta
Segunda versión dela tiara de aguamarinas de la reina Victoria.
Las aguamarinas de Brasil

Uno de los conjuntos preferidos de la Reina Victoria Eugenia, en propiedad de los herederos de la Infanta Beatriz.
Decía la reina Victoria Eugenia que le gustaba especialmente porque combinaba bien con sus cabellos rubios, su blanca tez y, sobre todo, sus ojos azules.
Se compone de tiara, collar, broche, pendientes, brazalete y sortija.
El espectacular conjunto pertenece actualmente a los descendientes de la Infanta Beatriz, hermana de Don Juan.
Primera versión de la tiara de aguamarinas de la reina Victoria.
Estos son los regalos de boda de Victoria Eugenia, observen las tiaras, alguna no se sabe en donde están.
La misma tiara,llevada por Victoria Luisa de Prusia, la hija de esta la reina Sofía y la nuera de esta la princesa de Asturias.
Perteneció a Victoria Eugenia que la heredaba de su madre y les fue devuelta a los Battemberg.
Victoria Eugenia tiara catalana.
–Un medio aderezo compuesto por el collar de perlas de la Reina Mercedes, al que se le habían retirado cuatro de ellas, y un colgante de lazo cuajado de brillantes, descrito en su momento como de estilo Luis XV, que lleva en su centro una gran perla casi esférica de 85, 25 gramos y del que pende otra gran perla, en forma de pera, cuyo peso es de 218,75 gramos. Todo el conjunto estaba tasado en este momento en 750.000 pesetas. Esta última perla es la que la Familia Real española considera como la «Peregrina», y Ansorena modificó su engarce para que pudiese colgar del collar antes descrito o de un broche, con una perla rodeada de brillantes, que han lucido con frecuencia la Condesa de Barcelona y la Reina Doña Sofía.
-Una diadema de brillantes, algunos excepcionales, con tres flores de lis, realizada por la casa Ansorena, y a la que se adjudica un valor de 110.000 pesetas.
-Un collar rivière con 30 grandes brillantes montados a la rusa -en chatones con garras exaltadas a lima- sobre platino, también de la firma Ansorena, y tasado en 145.000 pesetas.
-Unos botones de brillantes, denominación que en la época se daba a los pendientes que no cuelgan, igualmente debidos a los talleres de Ansorena, se valoraron en 23.000 pesetas.
A esta fortuna en joyas, habrán de añadirse los regalos hechos por otros miembros de la Familia Real:

-La Reina Madre, Doña María Cristina, le regalará una diadema de brillantes y perlas, de gusto rococó y un buen collar de gruesas perlas de seis hilos.
-La Infanta Doña María Teresa, colgante y pendientes de rubíes y brillantes; la Infanta Doña Isabel, otro colgante, de zafiros y diamantes.
-El Príncipe viudo de Asturias, Don Carlos, un brazalete de rubíes y brillantes, piezas estas últimas que corrieron suertes distintas.
Al advenimiento de la República en 1931, las joyas de la Reina abandonaron junto a ella España, lo hicieron en verano de 1934, en una operación en la que intervino el consulado británico en Madrid. Victoria Eugenia no sólo puso a buen recaudo su colección de alhajas, sino que se ocupó de hacer llegar al Rey las de su difunta madre, que Don Alfonso no pudo llevar consigo en su precipitada huida de España desde Cartagena.
Ya en el exilio, la Reina, a la que, como hemos dicho, le gustaba modificar el aspecto de ciertas joyas de su colección, hizo desmontar la pequeña corona que recibiera como regalo de bodas de su marido. Por otra parte, estaba pasada de moda y resultaba claramente inapropiada en una soberana en el exilio. Con sus brillantes se fabricaron dos pulseras, que la Reina hizo «pasar» testamentariamente a su hijo Don Juan.
Es sabido que en España, desde la Guerra de la Independencia, no hay joyas de la Corona, es decir, joyas vinculadas a la Institución. Todas las joyas que hoy poseen los Reyes son exclusivamente bienes privados. No hay tampoco joyas previstas para la coronación porque en España no hay tal, sino proclamación. Únicamente perduran en palacio una corona tumular y un llamado cetro -en realidad un bastón de mando- que ha presidido las juras en las Cortes, desde Isabel II hasta Don Juan Carlos.

Pero el codicilo testamentario de Victoria Eugenia sitúa en primer plano las ocho piezas descritas al vincular su propiedad, ya por tres generaciones al Jefe de la Casa. Efectivamente, don Juan recibió aquellas joyas que, tras la renuncia a sus derechos históricos, pasaron a Don Juan Carlos y que hemos podido ver en numerosas ocasiones lucir a Doña Sofía.
La perla «Peregrina»
No es la joya más valiosa de la colección real española, ni siquiera la de apariencia más brillante, pero no hay en todo el conjunto real, ni posiblemente en toda la historia de la joyería, una pieza que haya dado lugar a tanta literatura como esta perla, en forma de pera, llamada desde antiguo la «Peregrina».
Sus orígenes, como corresponde a toda pieza valiosa, se pierden en la nebulosa de la leyenda, leyenda que comienza cuando la encuentran, en Panamá, en el siglo XVI. Pasó a ser parte de la corona española, por lo cual pasó por herencia de Carlos V a Felipe II, rey de España, a quién se le podría atribuir el crédito de ser el iniciador del peregrinar de la perla, pues en 1554 la dio como regalo de bodas a su esposa y reina Inglesa María Tudor de Gran Bretaña; posterior a la muerte de la reina la perla regresó a manos de la corona española donde permaneció por 250 años, esto sería hasta 1808 cuando Napoleón Bonaparte conquista a España y hace de su hermano José rey del país, sin embargo cuando el ejército francés es derrotado por una coalición de fuerzas española, portuguesa e inglesa, José Bonaparte huye de Madrid llevándose consigo a la perla, fue probablemente en este período que la perla empezó a ser conocida oficialmente como “Peregrina”; de José Bonaparte la perla pasaría luego a su sobrino Carlos Luís Napoleón (Napoleón III) que tras exilarse en Londres luego de su derrocamiento vende la perla al Marqués de Abercorn para con ello subsanar sus dificultades financieras; la Peregrina estuvo en manos de la Familia Abercorn hasta 1969 cuando la perla sale a la venta, donde con la compra de la misma por al actor Richard Burton para su famosa esposa la también actriz Elizabeth Taylor finalmente la Peregrina regresara a su continente de origen y con ello y por ahora la misma por fin haya culminado su peregrinar. Actualmente la Peregrina sigue estando en manos de Liz Taylor como pieza central de un collar de perlas, diamantes y rubíes realizado por Cartier.
En un inventario del siglo XVII, vuelve a aparecer la perla formando parte de un joyel de oro labrado, de relieve, con figuras y frutas, que, con su caja, pesaba 33 castellanos y estaba valorado en 714. 650 maravedíes. Este joyel fue ostentado por diversas reinas de la dinastía austríaca y, en tiempos de Carlos II, tanto la «Peregrina» como el Estanque, se vincularon a la Corona habiendo permanecido hasta entonces como bienes libres de los monarcas.
La diadema de Victoria Luisa de Prusia

La diadema de Victoria Luisa de Prusia, por ejemplo, ya la lució la abuela y la madre de Doña Sofía, y fue la elegida por ella misma para el día de su boda en Grecia con el Rey Juan Carlos. Pertenecía a Victoria Luisa de Prusia, abuela de Doña Sofía y fue un regalo de su padre, el Káiser Guillermo II por su boda con el Duque de Brunswick en 1913. Se trata de una exquisita joya cuyo motivo central es un grueso brillante en forma de pera.
La diadema bautizada como de ‘La Chata‘ está inspirada en el mar y la lució una infanta que nunca llevó corona, Doña Isabel de Borbón, conocida como La Chata. Simula conchas marinas y le fue entregada a Doña Sofía como regalo por su suegro, Don Juan de Borbón. Está realizada en platino, perlas y brillantes y data de 1867, cuando la Reina Isabel II la adquirió para regalársela a su hija, la Infanta Doña Isabel al casarse con el Conde de Agrigento. Cuando falleció la Infanta Doña Isabel sin descendencia pasó a su sobrino, el Rey Alfonso XII y de él al Conde de Barcelona, Don Juan, que se la regaló a su nuera Doña Sofía.
Los regalos de Franco y la diadema de flores de lis

Nuestra Reina recibió también como regalo de boda por parte del General Francisco Franco.
Un obsequio muy lucido adquirido en la joyería Aldao de Madrid
Una joya imponente “convertible” que puede transformarse en diadema, collar o broche.
Se trata de la diadema que la Infanta Doña Cristina lució el día de su enlace con Iñaki Urdangarín en Barcelona, en 1997.
Doña Sofía también la llevó en el bautizo de sus tres hijos.
No fue el único presente de Franco……
El collar de chatones
Desde mediados del siglo XIX se hizo muy popular un tipo de collar en «riviêre» consistente en una sucesión de grandes diamantes tallados con forma redonda.
Este magnifico collar(de excelente calidad), fue en su día la la envidia de la realeza.
Los topacios de la Virgen de Atocha
Eran las primeras horas del 2 de febrero de 1852. Isabel II se dirigía a la basílica de Nuestra Señora de Atocha para presentar a su hija recién nacida, la infanta Isabel —luego conocida como «La Chata»—, a la Patrona de la Casa Real española. En la galería de palacio, entre el gentío, estaba el cura Martín Merino, quien, al pasar la Reina, se acercó a ella en ademán de entregarle un memorial y le asestó una puñalada que, afortunadamente, resultó superficial gracias a que las ballenas del corsé desviaron el estilete. …
Dos semanas más tarde, el 18 de febrero, como agradecimiento por la feliz resolución del trance, la soberana ofrendó a la Virgen un conjunto de joyas realizadas con las piedras que llevaba el día del atentado: una corona de brillantes y topacios de Brasil, con su sobrecorona de plata sobredorada con ráfagas de brillantes y rosas de esfera; un rostrillo de brillantes y topacios y una corona pequeña para el Niño de dicha imagen, también de brillantes y topacios. Las alhajas de la Virgen y el Niño fueron realizadas por el primer diamantista de Su Majestad, Narciso Soria.

Las piedras utilizadas seguramente procedían de un aderezo montado en 1843 por el citado Soria, compuesto de collar, pendientes y alfiler, que sumaba 479 brillantes y 18 topacios. Como las joyas donadas superan estas cantidades, es lógico pensar que se añadieron otras piezas del guardajoyas de Isabel II. Las coronas de la Virgen y el Niño tienen el mismo diseño sobre un aro formado por tres molduras. En la central, más ancha, alternan topacios con brillantes de gran tamaño y, sobre ella, una crestería trebolada de la que salen los seis imperiales, que se recogen en el centro, sirviendo de soporte a la bola y cruz del remate. La obra, realizada en plata sobredorada, cubre toda su superficie de brillantes, alternando con topacios.
Los tesoros de las Casas Reales son hoy la leyenda viva de las dinastías de Europa y si hay un acontecimiento en el que maravillan al mundo es en las bodas reales donde las diademas se convierten en la corona con la que las Princesas brillan en todo su esplendor.
Son joyas con historia y de hondo significado sentimental, joyas con secretos, llevadas por generaciones de princesas y reinas.
La reina doña Sofía (España) y la diadema prusiana

Se trata de una diadema de estilo neoclásico formado por platino y diamantes y que se caracteriza por llevar, en el mismo centro de la diadema, un precioso diamante colgando. También, por las columnas que recuerdan al Partenón que han sido coronadas por hojas de laurel.
La Tirara de Mary Donaldson (Dinamarca)

La Princesa eligió para sus nupcias, una tiara de brillantes montada sobre una base de platino regalo de la reina Margarita de Dinamarca. La pieza, que puede usarse como collar y no figura entre las joyas conocidas de la Familia real danesa podría haber sido adquirida en alguna subasta.
Mette-Marit (Noruega) y la tiara de las margaritas de diamante

La colosal joya está formada por diamantes, platino y oro blanco que se agrupan para formar 23 margaritas. En el centro de cada ‘flor’ un diamante de talla brillante y todas las flores sobre una base de oro y platino.
La pieza, el regalo de boda de los reyes Harald y Sonia de Noruega, data de 1910.
Princesa de Noruega, princesa heredera Mett Mari con una tiara collar de amatistas.
Matilde de (Bélgica) y la tiara de la emperatriz Sissi

Matilde Udekam Acoz, hoy princesa Matilde de los Belgas, lució el día de su enlace con el Príncipe Felipe una diadema de brillantes estilo art-decó con diseño geométrico y tres filas de diamantes, perteneciente al rey Alberto II. La tiara también puede ser usada como como gargantilla.
La pieza fue un regalo de la reina Elisabeth (sobrina de la célebre emperatriz de Austria, Sissi, y esposa del rey Alberto I) a su nuera, la reina Astrid, en 1935, con motivo del nacimiento de su hijo Alberto, actual Alberto II, rey de los Belgas.
Sophie Rhys-Jones, condesa de Wessex (Inglaterra), y la tiara de las hojas

Sophie Rhys-Jones, actual condesa de Wessex, lució el día de su boda con el príncipe Eduardo, hijo menor de la Reina de Inglaterra celebrada en 1999 una fabulosa diadema de diamantes. La tiara está formada por tres volutas montadas al aire.
Claire Coombs (Bélgica) y la tiara de los diamantes

Claire Coombs lucio el día de su boda una preciosa y antiquísima tiara, regalo de los reyes Paola y Alberto de Bélgica.
La tiara, una pieza familiar que había pertenecido a la reina Elisabeth, fue en su origen una gargantilla que posteriormente se adaptó para convertirse en diadema, tal y como la conocemos hoy. La joya formada por diamantes está coronada por varias puntas adornadas con brillantes de gran tamaño.
La tiara, una pieza familiar que había pertenecido a la reina Elisabeth, fue en su origen una gargantilla que posteriormente se adaptó para convertirse en diadema, tal y como la conocemos hoy.
Clotilde Courau (Italia) y la tiara de los Saboya

La tiara formada por topacios y diamantes fue usada por Elisabeth de Saxe en su boda con Fernando de Saboya, padres de la reina Margarita, de quien heredaron la joya.
Perteneció a la familia real italiana. Un “préstamo” de la princesa Marina Doria, la madre del novio
La infanta Cristina (España) y la tiara floral de diamantes

La pieza, de platino y diamantes, es un diseño de firma francesa de joyería Mellerio (fundada en el siglo XVI, en París) y puede ser usada como broche y como gargantilla.
La tiara está compuesta por cinco flores -dos exactamente del mismo tamaño, en los lados, y una central, mucho mayor, a modo de corona- con su tallo y sus hojas a distinto tamaño.
La princesa Máxima (Holanda) y la tiara de las estrellas

Esta magnífica obra de joyería está formada por una estructura de oro blanco con incrustaciones de diamantes, de la que salen cinco flores con forma de estrella.
La misma base que lució la reina Beatriz el día de su “coronación”, (sólo que con flores de diamantes y perlas) y exactamente igual a la que la Soberana llevó el día de su boda con el príncipe Claus, ya fallecido.
Alejandra de (Dinamarca) y la tiara de las lágrimas

La Reina de Dinamarca regaló a su nuera esta histórica tiara. Una pieza que fue creada para la gran duquesa Anastasia de Mecklenburg-Schwerin.
La valiosísima joya pasó a formar parte de la colección real de Dinamarca.
Tras la muerte de la reina Alejandrina, en 1952, la tiara fue heredada por su hijo mayor, Federico IX y por su nuera, princesa Ingrid de Suecia, quienes acabarían regalándosela a su hija primogénita, la princesa Margarita
Alexia de (Grecia) y la tiara Khedive de Egipto

La princesa Alexia de Grecia eligió lucir el día de su boda con Carlos Morales (1999) la tiara Khedive. Una creación de Cartier, que data de principios de 1904, formada por diamantes engastados en platino y que puede ser usada, también, como prendedores del pelo. La pieza fue un regalo del Khedive egipcio, Abbas Helmi II
Marie-Chantal Miller (Grecia) y la tiara del corsario

La tiara, que fue inicialmente un broche que perteneció, primero, a la reina Victoria de Suecia (esposa del rey Gustavo V desde 1881 hasta 1931, fecha de su muerte) y después, a la reina Ingrid de Dinamarca (nacida princesa de Suecia), fue el regalo que los Reyes de Dinamarca hicieron a la princesa Ana María (casada con el rey Constantino de Grecia)
Marta Luisa de (Noruega) y la tiara de la reina Maud

La princesa Marta Luisa de Noruega lució el día de su boda con el escritor noruego Ari Behn una espectacular tiara de diamantes y perlas en forma de lágrimas que en su día perteneció a la reina Maud.
Se trata de una tiara con un gran valor sentimental para la familia real noruega, aunque la pieza que lució la joven princesa es una reproducción casi exacta de la original. La tiara, de un valor incalculable, fue robada en 1993 de la caja fuerte de la prestigiosa firma de joyería Garrad’s de Londres, donde habitualmente se enviaba para su mantenimiento y custodia.
La diadema formada por perlas y diamantes posee un adorno frontal que puede separarse de la base de la tiara, que puede lucirse por separado, más sencilla, pero con igual belleza.
La princesa Tatiana de (Liechtenstein) y la diadema kinski

Una maravillosa joya que los Liechtenstein consiguieron recuperar a mediados del siglo pasado, décadas después de que ésta fuera vendida por un tío del actual Príncipe reinante.
Tiene estructura de platino sobre la que se engarzan siete soles. El central, el de mayor tamaño, lleva un gran diamante central del que salen “nueve rayos de luz” en forma de hoja. Los soles (con cierto parecido a una cola de pavo real completamente abierta) están separados entre sí por una barra coronada en su puntiaguda cima con una gran brillante.
Simoneta Gómez Acebo (España) y la tiara de perlas de “María Cristina”

La joya perteneció a la Reina María Cristina (la segunda esposa del rey Alfonso XII), archiduquesa de Austria, quien la usó por primera vez en 1906.
tiene forma de lágrima invertida y está coronada por dos filas de catorce perlas.
La infanta Elena (España) y la tiara de los Marichalar

La tiara es una pieza familiar, con base de platino, que la infanta Elena recibió como obsequio de la familia del novio el día de la petición de mano.
La diadema nupcial de doña Leticia (España)

La princesa Leticia eligió casarse con la diadema de los Hannover. Una pieza en la que se mezcla el estilo imperio y la línea helénica ( las columnas recuerdan al Partenón y las hojas de laurel que aparecen en los remates eran las que se usaban para coronar a los atletas vencedores).
Los rubíes de Niarchos

Diadema, pendientes y collar………
Son otras de las piezas reseñables del joyero de la Reina. Se los regaló en 1962 el multimillonario griego Niarchos. Son obra de la casa parisina Van Cleef et Arpels.
El collar, montado en oro, está formado por una cadena compuesta por eslabones de gruesos rubíes en cabujón, rodeados de brillantes y una hilera de rubíes más pequeños. Puede ser utilizado como gargantilla, como collar de dos vueltas o como un largo sautoir, hasta la cintura. Su diseño permite, además, utilizarlo a modo de diadema de una o dos hileras. Se completa con dos pendientes, cada uno de ellos con dos rubíes.
Diadema de la casa real de España, realizada por Cartier.
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Diadema de la casa real de España, realizada por Mellero,conocida como tiara flor de lis.
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La tiara de la flor de Lis.
Esta es quizá una de las piezas más destacadas de la exposición de Ansorena en su tienda del madrileño barrio de Retiro. Se trata de una tiara realizada en 1906 en platino y brillantes en forma de cestillo, con charnelas para lucirse abierta o cerrada, su diseño se basa en las flores de lis, símbolo de la casa real de los Borbones, unidas por roleos y hojas, así como ondas decrecientes de brillantes.
Diadema de la casa real española habiendo pertenecido a la infanta Isabel, la Chata.
Tiara Prusiana.
Se trata de una diadema de estilo neoclásico formado por platino y diamantes y que se caracteriza por llevar, en el mismo centro de la diadema, un precioso diamante colgando. También, por las columnas que recuerdan al Partenón que han sido coronadas por hojas de laurel. La tiara en su origen perteneció a la princesa Victoria Luisa de Prusia, abuela de doña Sofía, quien la recibió en 1913 como regalo de su padre, el káiser Guillermo II de Prusia, con motivo de su boda con Augusto III de Hannover. La historia se repetirá años después, más concretamente en 1937, cuando su única hija, la princesa Federica, se case con el rey Pablo de Grecia. La tiara sigue su camino de madre a hija, cuando dona Sofía se casa con don Juan Carlos el 14 de mayo de 1962, en Atenas. Podría decirse que es la tiara de las bodas y una de las preferidas de dona Sofía. La Reina la usó el día de su puesta de largo (18 años) y también antes de su boda, en la presentación oficial del príncipe Juan Carlos y ella ante la prensa.
La Reina Sofía de España luciendo un collar de perlas con la Pelegrina II como colgante.
Los dos broches que luce la reina en el escote de su traje, son los que lució Leticia Ortiz en la recepción anterior de su boda.
En esta imagen se distingue los broches de la reina.
La pieza, de platino y diamantes, es un diseño de la firma francesa de joyería Mellerio (fundada en el siglo XVI en París) y puede ser usada como broche y como gargantilla.
La tiara está compuesta por cinco flores -dos exactamente del mismo tamaño, en los lados, y una central, mucho mayor, a modo de corona- con su tallo y sus hojas en distintos grosores.
No es tan antigua como la tiara prusiana, pero tiene un significado especial para la reina: se trata del regalo de boda que recibió por parte del Gobierno español. Su hija la Infanta Cristina la lució en sus desposorios en la catedral de Barcelona, en 1997.
Joyas de Sofía de Grecia.
El Diamante Hope es un gran diamante azul, que actualmente se encuentra en el Museo de Historia Natural de la Institución Smithsoniana. El diamante es legendario por todas las desgracias que supuestamente ha causado a todos sus dueños, desde que fue robado del templo de la diosa india Sita. A continuación se muestra una lista de las desgracias que habría acarreado.
1. Jean-Baptiste Tavernier (1689); muerto de frío y medio devorado por las alimañas.
2. Nicolás Fouquet (1680); en prisión.
3. Luis XIV (1715); gangrena.
4. Princesa de Lamballe (1792); linchada.
5. Luis XVI y María Antonieta (1793); decapitados en la Revolución Francesa.
6. Catalina la Grande (1796); apoplejía/infarto.
7. Wilhelm Fals; asesinado por su hijo Hendrik.
8. Hendrik Fals (1830); suicidio.
9. Jorge IV (1830); locura.
10. Francis Beaulieu; hambre.
11. Henry Philip Hope (1839);
12. Henry Thomas Hope (1862);
13. Jacques Colot (1904); suicidio por problemas mentales.
14. Lorens Ladue; asesinada por su amante Iván Kanitowski.
15. Príncipe Iván Kanitowski; asesinado por revolucionarios.
16. Subaya Hamid (1908); asesinada por su esposo:
17. Abdul Hamid II; depuesto en 1909 por la sublevación militar de los Jóvenes Turcos.
18. Simón Montarides y familia; su carruaje cayó por un precipicio.
19. Vincent McLean (1938); atropellado.
20. Ned McLean (1941); locura.
21. Elizabeth McLean (1946); sobredosis.
22. Evalyn Walsh McLean (1947); morfinomanía
23. Harry Winston (1978); ataque de corazón.
Ana María reina de Grecia.
Archiduquesa Isabel de Austria.
Archiduquesa Mariana de Austria.
Diadema de Boda de la Archiduquesa Mariana de Austria (1882-1940), hija de el Archiduque Federico Duque de Teschen, casada con el Duque Roberto Elías de Borbón-Parma (1880-1959).
La diadema es convertible en collar, pulseras y broches.
Y esta es la diadema que llevaba la emperatriz Josefina de Francia, primera esposa de Napoleón I, el día de la coronación (este cuadro se titula "La coronación de Napoleón", de Jacques Louis David, pintor de la época)
La Marquesa, Eugenia luciendo la misma tiara con la que se casó su madre Cayetana Yeis Stewart el día de su boda con Francisco Rivera, hijo del desaparecido Paquirri.
La Duquesa de Alba, con su tiara rusa, procedente de la casa de Hijar, y un collar que creo que es de zafiros.
Carolina de Mónaco, luce una tiara de la casa de Hanover.
Carolina, aquí se aprecia su tiara Fringe llevada como collar.
Carolina con un colgante de aguamarinas.
La tiara Poltimore.
En la década de 1960, la princesa Margarita era conocida como una mujer sofisticada, el establecimiento de muchas tendencias de la moda ya que apareció en compromisos reales buscando distinguido y elegante. Christopher Bailey, diseñador de Burberry situado Princess Margaret de su inspiración para la colección Primavera Verano 2006 Burberry Prorsum. El 6 de mayo de 1960, la princesa Margarita casó con el fotógrafo Anthony Armstrong-Jones, que fue la primera boda real que será televisado al público. Su boda captado el interés públicos y de la intriga en la vida real y su curiosidad en su vida personal como siempre estaba en la mira por sus tendencias de la moda. Vestido de la boda de la princesa fue diseñado por Norman Hartnell, era bastante simple para un vestido real, a petición princesas. Era su tiara que los titulares de hecho, por su valor y belleza, que la princesa llevaba en muchas otras ocasiones.

Esta foto se la hizo su marido, Lord Snowdown que era un famoso y reputado fotógrafo. Parece ser que la Princesa se estaba preparando para una cena de gala y como ya estaba peinada para la ocasión, se metió en el baño.
La tiara que lleva es conocida como la tiara Poltimore y fue creada por la casa Garrard allá por los 1870’s. La diadema es desmontable y se convierte en un precioso collar de brillantes y varios broches.
A la muerte de la Princesa sus hijos anunciaron que no tenían suficiente dinero para hacer frente a los 3 millones de libras que tenían que pagar al fisco inglés y en 2006 decidieron sacar a subasta algunas de las pertenencias de su madre (Que digo algunas, todas!). Se vendió todo en dos días (literalmente) y recaudaron la friolera de 25 millones de dólares. La subasta les hizo ricos pero también bastante impopulares en el Reino Unido ya que fueron muchos los que consideraron que se estaba subastando una parte importante de la historia de la familia real. La tiara Poltimore la compró una persona anónima por 1.704.576$.
Diadema de la reina Paulina de Wurtemberg, es tan suntuosa que el rey Guillermo I (su esposo) mando a que quitaran las mas grandes piedras preciosas de la corona real para ponérselas a la Diadema.
Diadema de la casa Orleans. Luego interceptada en los años 80 por el estado francés cuando el Conde de Paris intentaba sacarlas de Francia para venderlas en Suiza. El estado se las compró al precio que él quiso contra el no procesarlo en justicia e incautarle las joyas. Hoy está en la galería de Apolo en el Louvre, junto a antiguas joyas de la casa real.
El broche más valioso del mundo
Una de las piezas más sorprendentes de las joyas reales es el broche más valioso del mundo. Hecho con una parte del diamante Cullinan, el alfiler consiste de una piedra preciosa de 92 quilates con forma de pera que cuelga de otra piedra de 62 quilates cuadrada y que fue entregado a la reina María por el Alto Comisario de Suráfrica en 1910. La familia real llama a ésta y otras piezas hechas con el diamante Cullinan, las "lascas de la abuela”.
Juego de Tiara, collar, pulsera, pendientes Y broche de zafiros y diamantes hecha por Chaumet en 1935. La tiara pertenecía a la infanta Alicia de Borbón de Parma, madre del infante don Carlos, Duque de Calabria. Los zafiros pertenecían a la reina María Cristina de España y los heredó el nieto de la reina Alfonso de Borbón-Dos Sicilias, El esposo de la infanta Alicia.
Margarita de Saboya reina de Italia.
Tiara de diamantes con forma de lágrima –un diseño del orfebre ruso Peter Carl Fabergé, de 1890- que perteneció a la Emperatriz Josefina y que María Gabriela de Saboya heredó de su madre, la reina María José de Italia, nacida Princesa de Bélgica. Una diadema con diamantes tallados en forma de lágrima - un regalo del Zar Alejandro I a la emperatriz Josefina tras su divorcio de Napoleón I.
Victoria Federica de Grecia y su tiara espectacular.
Esta tiara fue de la duquesa de Angulema.
-El famoso par de brazaletes que formaban parte del conjunto de rubís y diamantes de la Duquesa de Angulema, comprada por Tiffany's por la suma de 42.000 Francos, fue legada al Museo del Louvre por un gran coleccionista, el Sr. Claude Menier, en 1973.
Adela, Condesa de Essex, la tiara que usa es del tamaño de la corona de la virgen del Pilar.
Tiara de Alix de Hesse, Emperatriz de Rusia.
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Corona de la casa de Francia Borbón Orleans.
Tiara de los Condes de Rose, Inglesa.
Boda de la princesa Margarita con la tiara Poltimore.
Tiara de zafiros y perlas de la princesa de Elisabeth de Dinamarca.
Diadema de la casa real de Baviera.
Corona de los reyes de Baviera.
Coronas de los reyes de Baviera. Según el articulo fueron realizadas cuando Napoleón nombro rey al Elector de Baviera.
La tiara rusa es increíble, la de la Duquesa de Baviera, se casó con ella( princesa de Liechtenstein por matrimonio).
De la casa real, Topacios italianos.
Tiara perteneciente a la princesa Hohelohe,hermana del príncipe consorte de Inglaterra, y que heredaron de los Romanov.
Tiara de turquesas de la corona real Austriaca.
Tiara de Zafiros y diamantes diseñada por el príncipe Albert para la reina Victoria de Inglaterra.
El aderezo de flores de naranjo regalo de el príncipe Alberto a su futura esposa la reina Victoria, oro, esmalte y porcelana.
Tiara de la Emperatriz Eugenia de Montijo.
-El suntuoso broche en forma de nudo con dos borlas de diamantes, que perteneció a Eugenia de Montijo y que Napoleón III encargó al joyero Kramer en 1855, fue perseguido en una primera subasta de Sotheby's celebrada en Londres en 2002, aunque en vano pese a la ayuda de un importante mecenas. Poco después, la alhaja imperial volvió a salir al mercado en otra subasta celebrada en Christie's (Nueva York) y fue finalmente adjudicada al representante del Museo del Louvre, que pagó por la fabulosa joya nada menos que 6 millones de €uros.
Esta misma joya también perteneció a la Duquesa de Angulema.
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Broche de la Emperatriz con la perla regente.
La corona de la emperatriz Eugenia de Montijo, que le fue devuelta a cambio del valor equivalente de diferentes piedras que Napoleón III había comprado de su bolsillo y entregadas al fondo de los Diamantes de la Corona, fue donada al Louvre en 1988 por el Sr. Roberto Polo.
-La hermosa diadema de perlas y diamantes confeccionada por Lemonnier para la emperatriz el año de su enlace (1853), vendida por 78.100 Francos. en 1887, fue adquirida en 1890 por el Príncipe Albrecht von Thurn-und-Taxis, para su boda con la Archiduquesa Margarita de Austria, y conservada por sus descendientes hasta la venta en subasta de la fabulosa colección Thurn-und-Taxis en Ginebra en 1992, y adjudicada a la sociedad Los Amigos del Louvre.
Tiara de Eugenia de Montijo de esmeraldas.
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Tiara de flor de lis de la princesa Estefanía de Bélgica, esposa del archiduque Rodolfo de Austria.
Esta es de su majestad Isabel II.
Ella de Hesse, la hermana de la Zarina Alejandra.
Tiara de María Luisa de Bonaparte.
Tiara de María Luisa Bonaparte.
Tiara de la emperatriz María Luisa, segunda esposa de Napoleón Bonaparte.
Tiara de zafiros de la casa de Bonaparte.
Diadema de la casa real de Portugal.
Diadema de la casa real de Suecia.
Camila Parker Collar de rubís, regalo de un país árabe.
Camila. La tiara de la reina Madre. Collar de cinco vueltas, también de la reina Madre.
Diadema de boda de la Archiduquesa María Anna de Austria.
Emperatriz y gran Duquesa de Montpellier, Orleans, Braganza y Borbón.
Helena de Rumania con la tiara favorita de Federica de Grecia, aparte de ella también la usó Sofía de Prusia.
Helena Zimmerman Duquesa de Manchester.
Preciosa foto y guapísima Margarita de Dinamarca.
Tiara Spencer.
Tiara de la familia Spencer.
Fringe de Alejandrina de Dinamarca.
Joyas de la casa imperial de Austria.
Isabel de Inglaterra, amatistas.
Tiara de la infanta Elena, recibida en regalo de su suegra la condesa de Ripalda. Collar de aguamarinas de la infanta Elena.
Esta diadema de los Marqueses de Milford Haven la vendió el actual marques para pagar su divorcio de su primera esposa poco antes de declararse en bancarrota , la diadema la compro un ruso y creo que la dono a un museo en San Petersburgo, un dato el actual marques estuvo en bancarrota pero ahora es el mas rico de todos los Mountbatten/Battenberg de la historia pues al poco de divorciarse se largo a Suiza (tierra de oportunidades) y monto una empresa por internet que vendió posteriormente por 150 millones de euros así que de la bancarrota paso a ser asquerosamente ricooooo.
Josefina de Beauharnais, reina de Suecia.
Tiara de Fabiola regalada por Franco.
La reina Fabiola de Bélgica con la tiara de la reina Ingrid.
Tiara de la reina Isabel de Bélgica.
Tiara de los duques de Gloucester.
Sara Fergusonw, duquesa de York.
Princesa Victoria Luisa, hija del Káiser Wilhen II.
La tiara que lleva se parece mucho a la de la reina Sofía, no os parece?
Lady Astor con tiara y una impresionante stomacher.
La tiara de rubíes de Fahra Diva.
La tiara de la Archiduquesa Marie Valerie, hija del Emperador Francisco José y de Sissi, hecha por kochert de Viena a finales del siglo XIX.
La tiara de hojas de fresas de la Duquesa de Northumberland.
Tiara de bodas, de las novias Romanow.
Tiara Finger de Chantal Miller.
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Tiara de aguamarina de los Duques de Kent.
Tiara collar de la gran Duquesa Josefina Carlota de Luxemburgo.
Tiara de la princesa Margarita.
Archiduquesa Catalina de Austria.
Corona Isabel la Católica, capilla real de Granada.
India, para el rey de Inglaterra.
La Strathmore, regalos de bodas del Duque de Strathmore a su hija Elizabeth Bowes Lyon por su boda con el futuro Jorge VI.
La tiara de Fabergé María José de Italia.
Peineta de la casa real de Dinamarca.
La famosa tiara de Braganza.
Hecha en oro y plata, con cientos de brillantes de distintos tamaños en forma arabesca , hojas y flores.
Mide 12, 5cms de alto y 50 cms de ancho.
Pedro I Emperador de Brasil, se la regaló a su segunda esposa la princesa M.Amelia de Leuchtemberg.
Pedro y Amelia, tuvieron sólo una hija que murió jovencita.
Amelia que era hermana de Josefina de Leuchtemberg, reina de Suecia, se la regaló a Josefina, poco antes de morir.
La reina de Suecia, la había ido a cuidar a Lisboa, donde vivía. Cuando Amelia murió, Josefina se llevó a Suecia la tiara y otras valiosas joyas.
Tiara "Braganza" de la Reina María-Pía de Saboya (2ª mitad del siglo XIX).
Par de pendientes de Zafiros en Forma de pera de la reina María-Pía de Saboya. (Finales del siglo XIX).
Joyas de la corona Británica.

Son una serie de joyas, insignias y elementos pertenecientes a la casa real británica. Sus elementos principales son las coronas reales e imperiales de Inglaterra, Escocia e India, junto con otros elementos como orbes, espadas y cetros.
Se considera que es la colección de joyas más valiosa del mundo………..
Hay catalogadas unas 22.599 piezas invaluables, custodiadas en la “Torre de Londres”
Hace 15 años, un equipo de contadores y estudiosos de piedras preciosas comenzó a inventariar la suntuosa colección de la Casa Windsor. Al principio, todos creían que el producto del trabajo sería esencialmente un listado de la ubicación y condiciones de las 22.599 piezas invaluables (entre piedras preciosas y vestidos de gala) pertenecientes a la familia real. Pero, a medida que recopilaban datos, los investigadores quedaron mudos de sorpresa al enterarse de innumerables historias desconocidas y sabrosas anécdotas sobre la realeza (y, por tanto, del pasado británico) que condensaban cada uno de los objetos que estaban sumariando. Al fin, el catálogo real se volvió un meticuloso trabajo histórico enfocado más sobre las debilidades humanas encarnadas en reyes y príncipes que en diamantes y perlas.
La historia de las joyas de la corona británica se remonta a unos 1000 años atrás, pero la colección ha cambiado innumerables veces durante los siglos. La razón es simple: los reyes y sus familiares han tenido que empeñar sus joyas para poder hacer la guerra, reconstruir palacios quemados y pagar dotes reales.
Algunas de ellas son:
La Imperial State Crown:
Es quizás la más conocida de las joyas reales. Se utiliza en pocas ocasiones. Una de ellas es, por supuesto, la ceremonia de coronación (con cada nuevo monarca) y durante la apertura de las sesiones parlamentarias cada año.
Hasta el año 1838, se utilizaba la corona St. Edward’s Crown…….
………pero la Reina Victoria decidió sustituirla por la Imperial State Crown. Como la corona resultó excesivamente pesada, fue modificada durante su reinado, para alivianarla un poco. Un siglo después, para la coronación de Jorge IV, la joyería Garrard & Co., volvió a hacerle cambios, en este caso bastante importantes.
Actualmente esta joya (La Imperial State Crown) tiene un peso cercano al kilogramo, y una altura de 31.5 cm. Esta claro que no es nada fácil llevarla. Consta de un circulo que se ajusta a la cabeza, del que parten dos arcos, uno frontal y otro lateral, que se cruzan perpendicularmente. Interiormente esta forrada de terciopelo, y tiene numerosos diamantes (2.868), perlas, rubíes, esmeraldas y zafiros. De la intersección de los arcos elevados, surge una cruz. En el centro de la misma, hay un rubí procedente de un monasterio español, y que fue parte del botín del Príncipe Negro. Debajo de esta piedra, hay un diamante llamado «segunda estrella de África», de 317.40 kilates.
Tiara de la reina María:

La tiara de la reina María es una de las piezas más conocidas e importantes de la colección británica de joyas reales.
La tiara fue un regalo de las jóvenes de Gran Bretaña e Irlanda a los duques de York en el momento de sus bodas el año 1893. Los duques serían con el tiempo los reyes Jorge V del Reino Unido y la reina María de Teck.
Originalmente era coronada con perlas pero con el tiempo estas serían sustituidas por diamantes. La joya fue regalada por la reina María a su nieta la reina Isabel II de Inglaterra con motivo de su casamiento con el príncipe Felipe de Grecia, el año 1947.
Tiara de la Gran Duquesa Vladimir:
La tiara de la Gran Duquesa Vladimir es la más conocida y utilizada tiara de la colección real.
María Pavlova, gran duquesa Vladimir de Rusia, nacida gran duquesa de Mecklemburgo-Schwerin era una de las grande coleccionistas de joyas de la corte de los zares. Tía del zar Nicolás II de Rusia poseía una colección impresionante de joyas, muchas de las cuales fueron compradas tras su muerte por la reina María de Teck el año 1921.
Las joyas de la gran duquesa serían sacadas de Rusia tras la revolución de 1917 y recuperadas por su propietaria. Las joyas pasaron a su hija la gran duquesa Helena de Rusia, princesa de Grecia tras la muerte de la gran duquesa el año 1920.
La tiara consiste en quince círculos de diamantes dentro de los cuales hay engastada una perla en forma de pera sustituible por una esmeralda en la misma forma en cada círculo. También se ha visto lucirla sin ninguna clase de perlas o esmeraldas.
Kokoshnik de Rusia:

Un Kokoshnik de Rusia es otra de las piezas más célebres y valiosas de la colección británica de joyas reales.
Realizada el año 1888 con ocasión de las bodas de plata de los príncipes de Gales, el futuro rey Eduardo VII de Inglaterra y la princesa Alejandra de Dinamarca. La obra fue encargada por lady Salisbury y sufragada por los 365 pares del reino. La joya fue realizada al taller del prestigioso joyero Garrard.
La pieza seguía el estilo de los kokoshniks rusos, unas piezas típicas de las labradoras rusas que la corte de los zares había transformado en preciosas joyas. La princesa de Gales conocía el estilo porque su hermana, la zarina Dagmar de Rusia poseía uno.
La obra fue supervisada por la marquesa de Aliesbury y Salisburg y por la condesa Spencer y de Cork. Contiene sesenta barras de platino incrustadas de 488 diamantes, los dos más grandes miden 3.25 quilates.
Con un valor de más de 100 quilates (exactamente 105,60), este mítico diamante es uno de los más grandes del mundo y como no, pertenece a las joyas de la Corona Británica. Es conocido desde el año 1.304, pesaba 108,93 quilates y era una piedra de talla oval. Según cuenta la leyenda, este diamante era parte del famoso trono en forma de pavo real de Shah Jehah, siendo uno de los ojos del pavo. Tiene un valor incalculable.
















































































3 comentarios:
Ojalá y que le den mantenimiento a su sitio, porque desafortunadamente hay algunas fotos que no son visibles
Una muy buena entrada con una gran recopilación, que debe ser verdaderamente costosa únicamente por el hecho de buscar las joyas y las imágenes de sus propietarias con sus respectivas joyas.
Muy interesante este trabajo de recopilación y estudio de algunas de las joyas mas emblemáticas de las coronas reales europeas.Gracias por la información y el disfrute que me ha supuesto el verlas.
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