domingo, 1 de noviembre de 2015

Baltasar Carlos de Austria.


                                      Casa de Austria800px-Principe_Baltasar_Carlos_a_caballo_Velazquez_detail
              Nació 17 de octubre de 1629 Madrid, España
Coat_of_Arms_of_the_Prince_of_Asturias-Argen_Label_(1580-1665).svg  Hijo del rey Felipe IV de España y de su primera esposa Isabel de Francia. Fue bautizado el 4 de noviembre de 1629 en la madrileña Parroquia de San Juan. Los padrinos fueron la infanta doña María, futura reina de Hungría, y el infante don Carlos, tíos del recién nacido, a quien llevó en brazos doña Inés de Zúñiga y Velasco, condesa de Olivares (esposa del conde-duque de Olivares), en una silla de cristal de roca, que se dice era la alhaja más preciosa que hasta entonces se hubiese visto.
La propia condesa de Olivares, que también era Camarera mayor de la reina Isabel, ejerció como aya del príncipe, lo que dio lugar a comentarios sobre el control que el conde-duque de Olivares ejercía sobre el heredero.
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Carlos IV y su segunda esposa, sobrina y prometida de su hijo antes de morir  Mariana de Austria.
Baltasar Carlos de Austria Príncipe de Asturias, Gerona y Viana, Duque de Montblanc, Conde de Cervera y Señor de Balaguer y heredero universal de todos los reinos, estados y señoríos de la Monarquía Hispánica hasta su muerte.
El 7 de marzo de 1632 fue jurado ante la nobleza y las Cortes de Castilla como "Heredero de su Majestad" y "Príncipe de los Reinos de Castilla y León, en una ceremonia que tuvo lugar en el monasterio de San Jerónimo el Real de Madrid.
Pronto se iniciaron gestiones diplomáticas encaminadas a buscarle una futura esposa, siendo la elegida la archiduquesa Mariana de Austria, hija del emperador Fernando III y de su tía paterna, la infanta María Ana de Austria, y, por tanto, prima hermana suya.
En abril de 1646, deseoso Felipe IV de que su hijo fuese jurado heredero de la Corona por los navarros, como el año anterior lo había sido por los aragoneses, se trasladó junto a éste desde Madrid a Pamplona, donde, después de reconocerse los fueros del reino navarro, se celebró solemnemente aquella ceremonia el día 3 de mayo.
Finalizado el acto, la familia real, se trasladó a Zaragoza. El día 5 de octubre, víspera del segundo aniversario de la muerte de la reina Isabel de Borbón, Felipe IV y Baltasar Carlos asistieron a las vísperas y nocturno en su memoria. Aquella misma tarde el príncipe se sintió enfermo y al día siguiente, sábado 6 de octubre, tuvo que quedarse en cama mientras el rey acudía al funeral. La enfermedad, la viruela, fue fulminante, así, el martes 9 de octubre, a las ocho de mañana, el arzobispo de Zaragoza le administraba el viático. Se dice que el Santísimo se expuso hasta las tres de la tarde, cuando se hizo una procesión general al convento de Jesús, donde se había llevado a la Virgen de Cogullada y se la trajo procesionalmente al altar de La Seo donde se rodeó de velas y oraciones. A las nueve de la noche de ese mismo día 9 de octubre, moría el príncipe Baltasar Carlos. Sus restos permanecieron en Zaragoza hasta la noche del 16 de octubre, cuando fueron trasladados al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.
La muerte del príncipe dejó a la Monarquía sin un heredero varón directo lo que ocasionó una grave crisis dinástica (la única posible heredera que quedaba con vida era la infanta María Teresa) y sumió al rey en una profunda desazón como se observa en una carta escrita a su consejera espiritual, sor María de Ágreda:
" Las oraciones no movieron el ánimo de Nuestro Señor por la salud de mi hijo que goza de su gloria. No le debió de convenir a él ni a nosotros otra cosa. Yo quedo en el estado que podéis juzgar, pues he perdido un solo hijo que tenía, tal que vos le visteis, que verdaderamente me alentaba mucho el verle en medio de todos mis cuidados  he ofrecido a Dios este golpe, que os confieso me tiene traspasado el corazón y en este estado que no sé si es sueño o verdad lo que pasa por mí."
De esta carta se desprende el dolor y la desesperación de Felipe IV que, en apenas cinco años, había perdido a su hermano menor, el cardenal-infante don Fernando; a su mujer, Isabel de Borbón; y a su único hijo varón y heredero universal, el príncipe Baltasar Carlos.
Tras la muerte de Baltasar Carlos 17 de octubre de 1629
Madrid, España, Felipe IV estaba obligado a casarse de nuevo para dar continuidad a la dinastía. La elegida fue la prometida del fallecido príncipe y sobrina suya, en cuanto hija de su hermana María Ana, la archiduquesa Mariana de Austria.
Los discursos sobre la conveniencia de una u otra esposa para Felipe IV comenzaron desde la misma muerte de Baltasar Carlos, dada la urgencia que presentaba la cuestión sucesoria. Razones políticas y de Estado, así como físicas o naturales, y que podrían resumirse en el "capital dinástico" y en la madurez sexual, determinaron que la nueva esposa del rey debía ser la joven archiduquesa, que por esas fechas contaba tan solo doce años de edad.
En enero de 1647 Felipe IV emitió un decreto con la resolución de casarse con la archiduquesa Mariana de Austria. El matrimonio se celebró el 7 de octubre de 1649 en Navalcarnero, contando el novio cuarenta y cuatro años y la novia quince. De este matrimonio nacerían varios vástagos, de los que solo sobrevivirían la infanta Margarita Teresa, casada con el emperador Leopoldo I, y el futuro Carlos II.
Lección_de_equitación_del_príncipe_Baltasar_Carlos,_by_Diego_Velázquez
Lección de equitación del  el príncipe Baltasar Carlos en el picadero de Diego Velázquez (1636-1637).

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