lunes, 19 de abril de 2010

Infanta de España María Eulalia de Borbón.


              INFANTA DE ESPAÑA & DUQUESA DE GALLIER.
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                                LA INFANTA INCÓMODA.  



De sobras es sabido que en toda familia siempre hay uno de sus miembros que es considerado por los demás como una oveja negra. Pues bien, las familias reales no son una excepción a esa regla que parece universal. A través de los muchos siglos de historia de las casas reales y nobiliarias, han surgido gran cantidad de figuras controvertidas, que consiguieron hacerse notar o destacar entre los suyos por distintos motivos, aunque básicamente solía ser para ir a contracorriente.
Los Borbones españoles tuvieron ya su primera oveja negra con la nuera del rey Felipe V e Isabel de Parma, la flamante y jovencísima consorte del heredero Luis, Príncipe de Asturias, Luisa-Isabel de Orléans y Borbón. Desde luego, fue la primera oveja negra de importación, pero sus hazañas y excentricidades aún resuenan en las páginas de las memorias y libros de historia. La segunda fue el hijo pequeño de Felipe V e Isabel, el Infante Luis Antonio Jaime, cardenal-primado de España, arzobispo de Toledo y de Sevilla, que trocó sus hábitos cardenalicios y mandó al diablo sus derechos al trono porque lo que realmente le importaba, era fornicar y cazar a placer. Se hizo con el título de conde de Chinchón y una joven esposa aragonesa de segunda fila que le dio cama, prole y no pocos dolores de cabeza.
                            Infante Luís Antonio Jaime.
-Infante Luis De Borbon 
Pasados éstos a mejor vida, fue el joven Fernando, heredero de Carlos IV y María-Luisa, quien dio muchísimos problemas... Tantos que, finalmente, consiguió desbancar a sus padres para ceñir la corona de España. Dado el ejemplo y sentando precedente, fue el hermano menor el Infante Carlos MªIsidro quien, a su vez, volvió a dar la nota discordante en el seno de una familia real peleada entre si. Peor aconteció cuando Fernando VII murió dejando por heredera a Isabelita II, una niña rechoncha, desheredando de paso a Carlos MªIsidro que, reivindicativo de sus derechos dinásticos, se sublevó en armas y montó una guerra civil que iba a durar casi toda la centuria, prolongándose el problema carlista de mano de sus descendientes y partidarios.
Sin embargo, Isabel II hizo también lo suyo para convertirse en una controvertida reina liberal a la que tildaban públicamente de prostituta, al atribuírsele una nutrida lista de amantes, escogidos entre los prohombres de su corte.
La quietud y el romanticismo del reinado de Alfonso XII casi consiguió apaciguar a la familia real. Su viuda y segunda esposa, la estricta reina María-Cristina de Austria,(  fue un modelo de virtud y decoro tanto en lo personal como en lo público; no así su cuñada, la Infanta doña María-Eulalia de España.
                         Reina María Cristina de Austria.
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                                  La Infanta MªEulalia.

                      Nacimiento, exilio, infancia y boda.
Nacida en el Palacio Real de Madrid el día de Santa Eulalia (12 de febrero de 1864),María Eulalia de Borbón (bautizada con los nombres de María Eulalia Francisca de Asís Margarita Roberta Isabel Francisca de Paula Cristina María de la Piedad). Doña Eulalia, pasó los últimos años de su vida en una villa en Irún, donde falleció el 8 de marzo  de 1958 en plena dictadura franquista. Está enterrada en el Panteón de Infantes del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial . Fue infanta de España, por ser hija de Isabel II y del consorte don Francisco de Asís de Borbón, duque de Cádiz alias "Paco Natillas", pareja que tuvo doce hijos de los que tan solo sobrevivieron cinco. Era la última de cuatro hermanas, siendo precedida por las infantas Isabel "la Chata", María del Pilar y María de la Paz. Cuatro años después (1868), la familia real tomaba el camino del exilio tras ser derrocada la reina por un pronunciamiento militar.

Fotografías de las cuatro hijas de Isabel II: las Infantas Mª Isabel "la Chata", Mª Paz, Mª Pilar y Mª Eulalia de Borbón y Borbón.
Tras cruzar la frontera, Don Francisco de Asís de Borbón se separó de Isabel II, que se llevó consigo a sus 4 hijas e hijo a París, instalándose en un palacete bautizado "de Castilla". Es pues francesa y mucho más liberal la educación que recibió la infanta Eulalia gracias al exilio forzoso de su familia. Después de una inicial enseñanza particular, ingresó en el parisino Colegio del Sagrado-Corazón con sus hermanas mientras Alfonso, príncipe de Asturias, era enviado a la academia militar de Viena y luego a la de Sandhurst, en Gran-Bretaña.
                           Alfonso príncipe de Asturias.
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Se sabe que, por razones de edad, siempre se llevó mucho mejor con sus hermanas Pilar y Paz que con la mayor Isabel.
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Fotografía de la Reina Isabel II de España con las Infantas Eulalia, Paz y Pilar.
En 1870, al estallar la guerra franco-prusiana con la consiguiente caída del emperador francés Napoleón III tras la catástrofe de Sedan, Isabel II tuvo que mandar hacer los baúles y partir con sus hijas a Ginebra hasta que se calmasen las aguas y cesara la guerra civil que había estallado.
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           Eulalia de Borbón en su primera comunión fotografías          cedidas por un asiduo lector. Muchas gracias.20151024_104813

Retrato oficial de Alfonso XII con uniforme de Capitán General, Rey de España a partir del golpe de Estado de 1874 y artífice de la IIª Restauración Borbónica.
Tras la restauración de los Borbones en el trono español en la persona de Alfonso XII, a favor de otro pronunciamiento militar (1874), la Infanta Eulalia regresó a Madrid con apenas 12 años de edad (1876), junto con sus hermanas mientras que la reina Isabel II permanecía en la capital francesa sin visos a recibir el tan esperado permiso para volver a pisar España (los españoles no la querían volver a ver ni en pintura).
La adolescente infanta apareció entonces como la más guapa de las hermanas del rey. Era rubia, con unos ojos de un color azul impactante, grácil, esbelta y de fino cutis, seductora y carismática, desprendía sencillez, inteligencia y cierto inconformismo que ya despuntaba ante las rigideces protocolarias de palacio. Iba y venía de Madrid a Sevilla casi de manera continúa, prefiriendo de lejos la capital hispalense donde se sentía más a gusto porque podía estar con sus queridísimos tíos los duques de Montpensier, que tenían entonces su residencia en el palacio de San Telmo.
Tres años después, en julio de 1879, Alfonso XII se lleva a sus hermanas a pasar unas vacaciones en el balneario de Escoriaza, en Guipúzcoa. El 3 de agosto, la Infanta Pilar sufre convulsiones mientras se encontraba descansando en su cama y fallece irremediablemente dos días después. Los médicos diagnostican post-mortem una meningitis tuberculosa pero, ante el temor del rey a que su familia quedase marcada ante los ojos de la opinión pública, éstos se afanaron por dar una versión diferente contando que la infanta había muerto a consecuencia de un derrame.
La difunta estuvo muy enamorada del príncipe imperial Napoleón Eugenio Luis, heredero de los emperadores Napoleón III y Eugenia de Montijo, hasta el punto en que ambas familias se mostraron dispuestas a casarles. Sin embargo, el príncipe imperial murió en una escaramuza contra los Zulús (1 de junio de 1879) en Ulundi, Sudáfrica, y la pobre infanta se quedó compuesta y sin novio.
El año anterior (1878), Eulalia había enterrado a su cuñada la popular reina María de las Mercedes de Orleáns y Borbón, muerta de tifus a los pocos meses de casada.

Retrato de la Infanta Isabel de Borbón y Borbón (1851-1931), Condesa Vda. de Girgenti, hija primogénita de Isabel II y por dos veces Princesa de Asturias, más conocida como "La Chata".
A Eulalia tan solo le quedaría el consuelo de tener a su lado a su otra hermana Paz, puesto que con Isabel no se llevaba nada bien y tenían roces constantes. La diferencia de edad entre ellas (Isabel nació en 1851 y Eulalia en 1864), que era más de una década, hizo que una y otra tuviesen mentalidades bien distintas. Lo cierto es que Eulalia se sentía casi como una extranjera en España: francesa en su modo de vivir y pensar, no alcanzaba en comprender el carácter de los españoles y su exacerbado catolicismo; le resultaba chocante lo pretenciosas que podían llegar a ser las encopetadas damas de la corte madrileña en comparación con sus homólogas francesas. Es más, solía cometer muchas más faltas gramaticales en castellano que en francés.
No hay mucho que contar de la vida de la infanta entre 1879 y 1885, si no es resaltar la segunda boda de su hermano Alfonso XII con la prima segunda del emperador Francisco-José I de Austria, la archiduquesa María-Cristina (1858-1929), el 29 de noviembre de 1879. Por otro lado, su primer encuentro con el príncipe heredero Carlos de Portugal en la feria de Sevilla, que se tradujo en un flechazo y que iba a convertirles en amantes durante mucho tiempo (hablamos del inicio de la década de 1880).

Retrato de Alfonso XII (1857-1885), Rey de España entre 1874 y 1885.
El fatídico año de 1885, estalla un brote de cólera en Aranjuez, asunto que conmueve al rey y le lleva a cometer una imprudencia como la de visitar a los enfermos sin consultarlo previamente con el Gobierno. Expuesto al contagio, pronto enferma Alfonso XII y ha de guardar cama en El Pardo donde los médicos se revelan impotentes. No es el cólera sino la tuberculosis la que se declara en el real paciente y, para semejante mal, no existe más desenlace que la muerte.
En su cama de moribundo, Alfonso XII rogará a Eulalia que dé su consentimiento y su mano a un pretendiente, su primo carnal el príncipe e infante Antonio de Orleáns y Borbón (1866-1930), futuro 4º duque de Galliera, hijo de los duques de Montpensier (Antoine de Orleáns y la Infanta MªLuisa-Fernanda de Borbón, cuñado y hermana de Isabel II respectivamente). Poco después, el 25 de noviembre, fallece el rey.

Fotografía del enlace de la Infanta Eulalia con su primo-hermano el Infante Antonio de Orleáns, el 6 de marzo de 1886, en Madrid.
Dado que su hermano le arrancó la promesa de casarse con su primo, y que su hermana mayor Isabel alias la Chata y su madre la reina Isabel II la presionan y coaccionan sin piedad para que acceda, Eulalia no tendrá más remedio que cumplir con su palabra aunque sea contraria a semejante matrimonio, pues su corazón pertenece a otra persona. Tras la debida observación del luto por el rey difunto, y a regañadientes, la infanta casó finalmente con Antonio de Orleáns, del que no estaba absolutamente enamorada, el 6 de marzo de 1886, en Madrid. Se dijo entonces que la boda real tuvo más tinte de funeral que de esponsal.

Retrato de la Reina Vda. María-Cristina de Austria-Lorena, Regente de España, con su hijo el rey Alfonso XIII en brazos, en 1887.
El mismo año, su cuñada la reina-regente María-Cristina de Austria, que andaba en avanzado estado de buena esperanza, paría al único hijo varón póstumo de Alfonso XII: el niño-rey Alfonso XIII que, apenas salido del vientre materno y presentado al gobierno en bandeja de plata (literalmente), fue inmediatamente aupado hasta el solio real.
A decir de algunos, el novio era un hombre muy voluble, ciertamente mediocre, sin empaque y de limitadas virtudes; lo justo como para espantar a una mujer inteligente y de educación cosmopolita como la infanta Eulalia. Aunque ambos intentaron poner de lo suyo para que se estableciera un buen entendimiento, las buenas voluntades se fueron al traste cuando Antonio empezó a coleccionar amantes sin ocultarse, y a despilfarrar su cuantiosa fortuna y la de su esposa. A una de ellas, de cuyo brazo paseaba sin decoro alguno, la colmó de joyas, tierras e incluso, previa intercesión de su sobrino el rey Alfonso XIII, le regaló un título de nobleza*. Eulalia se vengó sutilmente, sin aspavientos, de las continuas infidelidades del marido, coqueteando con otros tantos hombres apuestos que se cruzaron en el curso de esos años en que viajó y mucho para olvidar su infelicidad conyugal.
Los futuros duques de Galliera tuvieron, en cualquier caso, dos hijos y una hija muerta al nacer:
-Don Alfonso de Orléans y Borbón (1886-1975), Infante de España, futuro 5º duque de Galliera.
-Don Luis Fernando de Orléans y Borbón (1888-1945), Infante de España.
-Doña N. de Orléans y Borbón (1890).
(*)_Se trata de Carmen Giménez Flórez, natural de Córdoba, popularmente conocida como "la Infantona" y "Carmela" para los amigos, que fue agraciada con el título de vizcondesa de Termens por el rey Alfonso XIII, a instancias del infante Antonio de Orléans y Borbón.
                  Viajes Oficiales Polémicos.
En 1892, la infanta Eulalia y su marido son requeridos por la reina-regente y el Gobierno de Cánovas del Castillo para representar a la Corona Española en un viaje oficial por Puerto-Rico, Cuba y Estados Unidos (con gira por Chicago, Washington y Nueva York), con ocasión de la celebración del cuarto centenario del descubrimiento de América por Colón. Al desembarcar en el puerto de La Habana, la infanta aparece ante los cubanos vestida con los colores de los insurrectos de la isla, provocando la incomodidad de algunos y la alarma de la comitiva, que sugiere a Eulalia un cambio de vestido. ¿Un guiño de la infanta a los revolucionarios? Desde luego que si. Haciendo caso omiso del surgimiento, prosiguió con su visita sin inmutarse, levantando no pocas ampollas y algunos roces a su paso. Aguda, intuitiva y perspicaz, la infanta se percató claramente que, en breve, la guerra era inevitable entre EE.UU. y España.

Fotografía de los Infantes de España Don Antonio de Orléans y Borbón (1866-1930) y Doña Eulalia de Borbón y Borbón (1864-1958), realizada en el curso de su visita oficial a la Exposición Universal de Chicago, como representantes de España en 1893.
Igual de desafiante se mostró también en su viaje a Checoslovaquia (el antiguo reino de Bohemia), al entrar en contacto con los dirigentes revolucionarios que se erigían en enemigos acérrimos de la familia de su cuñada, sintiendo por ellos una clara empatía y defendiendo, de paso, sus reivindicaciones para mayor escándalo del gobierno del imperio austro-húngaro.
                             La Duquesa de Galliera.
En 1895, el rey Humberto I de Italia restablece el título de duque de Galliera en favor del infante Antonio de Orléans, después de que el heredero legítimo lo rechazase. Dada la existencia de un parentesco con la difunta y última duquesa de Galliera, Maria de Brignole-Sale (1812-1888), a través del príncipe Luis V José de Borbón-Condé y su segunda esposa Maria-Catarina de Brignole-Sale, ex-mujer del príncipe Honorato III de Mónaco, el ducado va a parar a sus manos junto con un buen lote de tierras en Italia.
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Retrato fotográfico de la Infanta Eulalia de Borbón, Duquesa de Galliera (1864-1958), con vestido de corte.
A partir de ese momento, la pareja sería universalmente conocida como "el Duque y la Duquesa de Galliera".
Por aquel entonces, el matrimonio Galliera hacía aguas. Antonio de Orléans no podía dejar de ser infiel a Eulalia y ésta le acabó pagando con la misma moneda, pensando seriamente en pedir una separación formal cuando en las familias reales aquella opción resultaba inconcebible. Se sentía humillada por el comportamiento de su marido, agraviada por el gesto de su sobrino Alfonso XIII (que había concedido un título a la amante de Antonio), al que consideraba un mal criado y, harta de semejante farsa, puso el grito en el cielo. Desde que habían tenido a sus dos hijos y tras el triste alumbramiento de la única hija, nacida muerta en 1890, Eulalia y Antonio vivían por separado guardando las formas de cara a la galería... Pero el aparente decoro de la pareja no engañó a nadie: él se mostraba sin pudor en compañía de su amante del momento, mientras ella, con mucha más discreción, se dejaba amar por hombres más apuestos y de cualquier rango.
Su decisión de pedir la separación, irrevocable, le valió un alud de críticas por parte de la familia real. Lejos de dejarse amedrentar por las continuas reprobaciones que le llovían por parte de sus parientes, la infanta Eulalia, más desafiante que nunca, llevó su deseo de libertad hasta las últimas consecuencias. Tanto la familia real como el gobierno se lo negaron y, ante la negativa, se fue derechita ante un juez para reclamar su derecho como si fuera una mujer de a pie. La infanta removió tanto las aguas que el gobierno tuvo que tirar por la calle de en medio: se le concedía la separación de cuerpos, que no el divorcio, que no estaba reconocido en España.
                                  Quiero el divorcio!
El 31 de mayo de 1900, la separación de los duques de Galliera cayó como una bomba en la villa y corte de Madrid, al hacerse pública. Huelga decir que el escándalo fue mayúsculo en un país tan conservador y católico, en el que no se concebía ni remotamente que una mujer pudiese separarse del marido. Desde siempre, el matrimonio se tenía por indisoluble hasta la muerte. En cualquier caso, la infanta Eulalia se puso por montera la indignación y el escándalo general, ansiosa de recobrar su libertad e independencia. A sus 36 años, se encontraba por fin libre y orgullosa de ser la primera princesa española a separarse de un marido putero que dilapidaba su fortuna en querindangas.
Su nueva situación hizo sensación en todas las cortes europeas del momento y, como tenía alma viajera, no tardó mucho en hacer sus baúles para pasear su recién estrenada soltería por todos los más encopetados salones del Viejo Continente. Madrid y sus reprobaciones le ahogaban y lo mejor era respirar otros ambientes más liberales y distendidos. Sin embargo, en Europa empezaban a soplar vientos que prometían ser huracanados, y ella los presintió cual agorera.

Retrato de Doña Isabel II de Borbón (1830-1904), Reina de España entre 1833 y 1868, en una fotografía del año en que fue derrocada e invitada a exiliarse lejos del territorio español. / Abajo, retrato del rey consorte de España Don Francisco de Asís de Borbón, Duque de Cádiz e Infante de España (1822-1902).
Después de una primera escala en París, ciudad de su infancia y cuyo ambiente era más acorde a su carácter aperturista, Eulalia empezó su particular "tour" por las cortes de los reinos y principados del Imperio Alemán. La muerte de su madre Isabel II, apodada "la Reina de los tristes destinos", acaecida el 9 de abril de 1904, contando 73 años de edad en París y dos años después de la de su padre don Francisco de Asís, la retuvo momentáneamente en la capital del Sena. El mismo año, sus hijos Alfonso y Luis Fernando volvían a España después de haber cursado estudios en Inglaterra, el Beaumont College -un establecimiento de enseñanza privada regentado por padres jesuitas-, durante casi 5 años. Dos años más tarde, en 1906, su primogénito ingresaba en la Academia Militar de Toledo y manifestó su deseo de convertirse en piloto de aviones, lo que le llevó a formarse en las fuerzas aéreas francesas.
En 1905, la Infanta Eulalia se encontraba en San Petersburgo cuando aconteció la trágica manifestación repelida a tiros por las tropas durante el famoso "Domingo Sangriento", preludio de la revolución que iba a barrer con la misma brutalidad la monarquía zarista. Se conserva de aquel entonces, una fotografía de la infanta llevando una tiara tipo kokoshnik y posando junto a la Princesa Olga Paley, esposa morganática del gran-duque Pablo de Rusia (un matrimonio que había provocado su particular escándalo en la corte imperial de Nicolás II).
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La Infanta Eulalia de Borbón fotografiada junto a la Princesa Olga Paley, esposa del Gran Duque Pablo de Rusia, en San Petersburgo, 1905.
Su peregrinaje europeo le sirvió para conocer y codearse con testas coronadas y personajes de talla: el káiser Guillermo II de Alemania, el emperador Pedro II de Brasil, el emperador Francisco-José I de Austria, el zar Nicolás II de Rusia y el Papa Pío IX, por citar los más relevantes. En Francia, era una habitual de las concurridas tertulias literarias que se ofrecían en los salones aristocráticos de París, como el de la elegantísima Condesa Greffulhe (inspiradora del personaje de la duquesa de Guermantes, en la novela de Marcel Proust), que se abría los jueves de cada semana. Disfrutaba rodeándose de las mejores mentes preclaras de inicios del siglo XX como Anatole France, Lotti,... con los que podía intercambiar ideas y ampliar su horizonte intelectual. Entre sus relaciones se encontraban indiferentemente reyes, emperadores, príncipes, duques, periodistas, artistas y políticos de izquierdas y republicanos, cosa que en Madrid no ocurría ni por asomo.

Retrato de la Princesa Elisabeth de Riquet de Caraman-Chimay, Condesa Greffulhe (1860-1952), según Philipp Alexius Laszlo en 1905; fue la reina de los salones mundanos del faubourg Saint-Germain de París, recibiendo a la élite parisina en su residencia del nº10 de la calle Astorg todos los jueves, donde se mezclaban políticos, artistas, escritores, científicos, financieros y aristócratas. Casada con el conde Henry Greffulhe, único heredero de un imperio financiero e inmobiliario, procedía a la vez de la alta aristocracia belga y francesa.





                            El Asesinato del amor de su vida.
En 1908, le llegó la terrible noticia del asesinato a tiros del rey Carlos I de Portugal y de su heredero Luis-Felipe, príncipe de Beira, cuando la familia real lusa hacía su entrada oficial a Lisboa tras una estancia en su residencia de Vila Viçosa. El monarca portugués, por lo visto, fue su gran amor secreto desde que ambos se conocieran en la feria de Sevilla, en la época en que aún andaban los dos solteros y sin compromiso. Aunque Carlos I (1863-1908) se casó en 1886 con la princesa Amélie de Orléans, hija de los Condes de París, y la infanta Eulalia hiciera lo mismo desposándose con el infante Antonio de Orléans el mismo año, nunca dejaron de lado su historia de amor juvenil y siguieron manteniendo sus encuentros y una abultada correspondencia de manera secretísima.

Retrato de la Princesa Amelia de Orléans (1865-1951), Reina de Portugal y madre del rey Manuel II, según Vitor Corcos en 1905. Hija de los Condes de París, se casó en 1886 con el que sería en 1889 el rey Carlos I.
Al ver las fotos de Eulalia y Carlos I de Portugal, uno se percata de las similitudes físicas existentes entre ellos dos: ambos eran rubios, de ojos azules y atractivos, como hechos el uno para el otro. Nos queda una pregunta en el tintero: ¿por qué no se casaron si estaban tan enamorados? Alfonso XII parece contestar a esta incógnita, alegando que Eulalia no quería ser reina por nada del mundo y Carlos estaba destinado a ceñir la corona portuguesa...
Rey de Portugal desde el 10 de 0ctubre de 1889, el reinado de Carlos I se caracterizó por un malestar general debido al estado de bancarrota del país (declarado por dos veces, en 1892 y 1902) y avivado por los desaciertos políticos del gobierno luso, la extravagancia, el despilfarro y los amoríos adúlteros del monarca, que provocaron de manera directa o indirecta un buen número de disturbios populares, enfrentamientos con socialistas y republicanos, alentados por una prensa muy crítica con la monarquía de los Braganza-Sajonia-Coburgo-Gotha. El golpe de Estado de Joao Franco, que se impuso como primer ministro y la consiguiente disolución del Parlamento Luso, en un intento de restablecer la paz sociopolítica del país, sellaron el destino de Carlos I.

El 1 de febrero de 1908, aprovechando el paso de la comitiva real por la Plaza del Comercio de Lisboa, dos o más asesinos republicanos disparan contra el rey Carlos I y su familia con el fin de acabar con la monarquía lusa. Ilustración de la época.
El 1 de febrero de 1908, la familia real lusa regresaba al Palacio Real da Ajuda de Lisboa después de una estancia en el palacio de Vila Viçosa, desoyendo las advertencias de que algo se fraguaba contra el rey. Durante el trayecto de la comitiva real, y pasando por la Plaza del Comercio, dos (o más?) republicanos dispararon desde la multitud contra la familia real; Carlos I murió en el acto mientras su heredero Luis-Felipe, agonizó durante 20 minutos, y el infante Manuel se salvó con solo un disparo en el brazo, saliendo milagrosamente indemne la reina Amelia. La guardia del rey respondió a los disparos masacrando a los dos regicidas, Alfredo Costa y Manuel Buiça.

Retrato oficial del Rey Carlos I de Portugal (1863-1908), que reinó entre el 10 de octubre de 1899 y el 1 de febrero de 1908. Su idilio con la Infanta Eulalia permaneció secreto hasta que, a la muerte de Eulalia en 1958, se descubrió su correspondencia con Carlos I...
Nos podemos imaginar cómo sentó semejante noticia a la infanta Eulalia... Había perdido a su gran amor y único confidente.
           Eulalia, autora "non grata" en España.

Retrato de la Infanta Eulalia de España, Duquesa de Galliera (1864-1958), posando con un vestido de corte. / Abajo, retrato juvenil del Rey Alfonso XIII de España (1886-1941), sobrino de la Infanta Eulalia, según el artista Ramón Casas.
Mientras estuvo viajando y seduciendo mentes y corazones por las cortes de Europa, la infanta se puso a escribir lo que iba a convertirse en un libro escandaloso. Nunca antes se había visto que una princesa se diera el lujo y la libertad de plasmar en negro sobre blanco sus impresiones personales sobre su época y sus contemporáneos; pero llegó Eulalia y con ella el escándalo, cuando mandó publicar su manuscrito titulado en francés "Au fil de la Vie" (A lo largo de la vida), en 1911 y firmando bajo el inequívoco seudónimo "Comtesse d'Avila". En ese polémico libro, la infanta daba rienda suelta a sus ideas "revolucionarias", presentándose como una feminista convencida y partidaria del divorcio. El impacto fue tal que su enojado sobrino Alfonso XIII, que ya había asumido las riendas desde 1902, vetó la publicación en todo el territorio español y comunicó su soberano enfado a la autora, dándole a entender que no era bienvenida en España. Declarada persona non grata y desterrada durante una década, la infanta siguió yendo de un lado a otro del Viejo Continente como una apátrida, una exiliada renegada por su familia, llevándola a fijar su lugar de residencia habitual en París (en un elegante apartamento del Boulevard Lannes), capital de su patria afectiva.
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"Velada en el Pré Catelan", obra de Gervex realizada en 1909 en París. El cuadro, que fue encargado por el propietario del restaurante, nos da una pequeña muestra de lo que era el lujoso y refinado ambiente de la "Belle Epoque" y que la Infanta Eulalia conoció muy bien.
Tras estallar la primera Guerra Mundial (1914-1918), Eulalia prosiguió con su carrera de escritora ocasional publicando un segundo manuscrito en Londres, titulado "Court Life from Within" en 1915. Veinticinco años después, en 1930, daría otro gran golpe al publicar sus "Memorias". En 1949, serían sus "Cartas a Isabel II" (Mi viaje a Cuba y a Estados Unidos), libro que recoge las sesenta cartas que Eulalia escribió a su madre en el curso de sus viajes oficiales al Nuevo Continente en 1893.

La Infanta Eulalia acompañada por sus dos hijos, los Infantes Don Alfonso y Don Luis Fernando de Orléans. Durante mucho tiempo, se vio privada de la custodia de sus hijos tras su separación con Antonio de Orléans en 1900; éstos habían sido enviados por su padre a Inglaterra para estudiar en un colegio jesuita...
Puesto que España le estaba vetada, la infanta tuvo que instalarse en una residencia para damas que regentaba una religiosa conocida como la Madre Lóriga, ya que andaba escasa de caudales y no se podía permitir el lujo de mantener casa propia. El continuo despilfarro de su ex-marido la habían arruinado y, al no poder disponer de sus cuentas bancarias sin el expreso permiso marital (cosa común para todas las mujeres de la época), se vio abocada a una situación financiera que rozó la pobreza hasta que consiguió, por vía judicial (con el respaldo de sus hijos), recuperar lo que quedaba de la mermada fortuna familiar y obtener la inhabilitación de su ex-marido.
Por su lado, el infante Antonio de Orléans y Borbón, que nunca se privó de nada y gastó a manos llenas en extravagancias y fulanas mientras su ex-mujer se debatía en la penuria, se vio finalmente obligado a vender en 1919 las tierras de su ducado italiano de Galliera para hacer frente a sus colosales deudas. En cuanto a su aventura sentimental con la rica viuda del magnate norteamericano Simon Gugenheim, la bella bretona Marie-Louise Le Manac'h (1869-1949), iniciada en 1900 y a la que dio amplia publicidad en Londres, París y Sevilla, no cuajó en boda por su culpa. Incapaz de serle fiel, ésta acaba abandonándole a su suerte en 1906.

No nos ha de extrañar que, en cierta ocasión, el propio rey Alfonso XIII emplease el término "republicana" para referirse a su tía la infanta Eulalia, tras oír de sus labios los argumentos sobre la inevitable revolución portuguesa o la rusa y sus acertadas predicciones, nada alentadoras, en torno al futuro de las monarquías europeas incluyendo la española. El tiempo le dio la razón y ella lo sentenció de este modo: "Ninguna corona se ciñe lo suficiente como para no caerse."

Retrato de Don Alfonso XIII (1886-1941), Rey de España entre 1886 y 1931, posando con uniforme de húsar según el pintor Sorolla, en 1907./ Abajo, fotografía de la Infanta Isabel "la Chata", Condesa viuda de Girgenti (1851-1931), la mayor de las cuatro hijas de Isabel II.
En respuesta al calificativo de su sobrino, Eulalia escribiría en sus "Memorias": "¡Republicana! Siempre que en la Corte española se decía algo que se separara del criterio predominante, o se opinara libremente, o se expusieran realidades, surgía la palabra. No cegarse, no tener en los ojos una venda ni en la boca una mordaza, era ser republicana...¡Republicana! Para muchos de los nobles españoles, yo lo era. Lo éramos todos los que no estábamos empeñados en no ver. Y, en España, ser republicano era no sólo profesar un credo político, sino estar excluido del contacto con los servidores del Rey..."
Eulalia fue la única persona de su familia en criticar la abominable educación de su sobrino Alfonso XIII. No podía sentir otra cosa que asombro y espanto ante la permisividad e indulgencia de la reina-regente María-Cristina y el ciego acatamiento de la infanta Isabel la Chata, respecto a Alfonso. Le tildó de malcriado y consentido, imbuido de su papel de monarca absoluto, acostumbrado a que todos, desde sus tías hasta el último cortesano, le rieran las gracias, le reverenciasen como un dios y ejecutasen con diligencia sus órdenes con solo levantar una ceja o el dedo meñique. La actitud y prepotencia del rey le consternaba, pero más le indignaba que toda la familia se guardara mucho de rechistarle y corregirle.
Famoso queda el conflicto anecdótico entre la infanta Eulalia y el rey Alfonso XIII, cuando en la mesa sirvieron coliflor. A la infanta le desagradaba y no quiso comérsela. Su sobrino le preguntó por qué no tomaba coliflor y ella le contestó que no la soportaba. Entonces el joven monarca le ordenó que hiciera el esfuerzo, porque a él le gustaba y se le antojaba que ella también se la comiera.

El Comedor de diario del Palacio Real de Madrid, presidido por el imponente retrato de la reina Isabel II con su primogénita la Infanta Isabel "la Chata", princesa de Asturias, según Winterhalter. Sus ventanas dan sobre la fachada de la calle Bailén, justo encima de la Puerta del Príncipe.
Vista aérea del Palacio Real de Madrid en la actualidad, frente al cual se levantó la Catedral de la Almudena. En él vivieron los reyes Alfonso XIII y Victoria-Eugenia con su corte, siendo sus últimos inquilinos fijos, hasta 1931, año de la caída de la monarquía española y de la llegada de la IIª República.
Por cierto, en el Palacio Real de Madrid, se tardaba exactamente 20 minutos de reloj entre el momento en que los platos salían de las cocinas y llegaban al comedor de diario, donde la familia real tomaba habitualmente sus almuerzos y cenas, por lo que solían siempre comer más frío que tibio.
Ni Alfonso XIII pudo con ella, ni tampoco la Infanta Isabel cuando se propuso meterla en vereda desde los 18 años y convertirse en su "institutriz" a lo Rottenmeyer, espiando y vigilando todo lo que hacía o dejaba de hacer, recriminándole constantemente lo deslenguada y descortés que era. Fue la Chata quien le espetó en su día "Hay que saber ser Infanta antes que mujer!"... Fue ella también quien sopló a la reina María-Cristina que Eulalia había ido a París para abortar, tras quedarse accidentalmente encinta de su amante de turno (el aristócrata ruso Conde de Jametel). Las recriminaciones le resbalaban y se alzaba de hombros, harta de tanta gazmoñería española.
Por lo que tocaba a su ex-marido, el despechado infante Antonio, duque de Galliera, éste se quejó hipócritamente de Eulalia citando cómo ella controlaba, con reloj de bolsillo en mano, el tiempo de cohabitación que le permitía sin concederle ni un minuto extra, tal era su inapetencia sexual y el asco que le daba tener que acostarse con él. Las razones eran obvias.

Retrato de la Reina Isabel II de España, madre de la Infanta Eulalia, a la que pareció transmitir su gusto por las aventuras de alcoba...
La única que se guardó de reprocharle su conducta fue su madre Isabel II. Y con razón. El currículum materno era demoledor y no brindaba a ésta la suficiente autoridad moral como par dar lecciones de decencia y decoro a una hija que parecía un calco suyo en muchos aspectos. Isabel II tuvo su cama abierta a mucha gente, empezando por su "general bonito" (el General Serrano), sucedido por un oficial de ingenieros valenciano, el famoso Enrique Puigmoltó (supuesto padre de Alfonso XII) y éste, a su vez, reemplazado por el comandante José Ruiz de Arana apodado el "Pollo Arana" (y supuesto padre de la Chata). Después vinieron un marqués, un coronel, un cantante de ópera, un músico callejero, un odontólogo norteamericano o un turco albanés al que llamaba simplemente "Jorge": "Tú me enseñarás el albanés, el inglés y todos los idiomas, y yo te enseñaré a ti el lenguaje de mi alma..." le escribió la calentorra en una apasionada carta. Y qué decir de su secretario personal, Miguel Tenorio, de quien algunos historiadores mantienen la hipótesis de que es el auténtico padre de las infantas Paz, Pilar y Eulalia!.
Eulalia en 1953, con Juan Carlos, actual rey de España, y su hermano, el infante don Alfonso. Eulalia en 1953, con Juan Carlos actual rey de España y su hermano, el infante Alfonso.
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2 comentarios:

Anónimo 27 de diciembre de 2010, 19:00  

Muy interesante la historia de Eulalia de Borbón (no sabía que Alfonso XII tuvo 4 hermanas).
La historia más completa que más me apasionó de este blog fue la de la Emperatriz Elizabeth de Austria "Sissi"..perfecta sinopsis, con fotos inéditas (creo yo)nunca antes publicadas y que solo encontré en esta Pág. WEB.
Muchas felicitaciones por el trabajo realizado y sigan así..saludos desde Perú, Eddie Sheen.

Anónimo 4 de abril de 2012, 4:38  

ME PARECE ESPECTACULAR ESTE
BLOG SOBRE TODO ESA MUSICA ME PARECE PRECIOSA DE QUIEN ES
MEPARECEN DIVINAS LAS FOTOS
LAHISTORIA QUEMAS IMPACTADO
ESLADEL REY LOCO YSIPRIMA SISI
SIGAN PUBLICANDO ESAS BELLAS HISTORIAS ME FASCINAN
DE AQUI DESDE COLOMBIA

 
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